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viernes, 28 de diciembre de 2012

Vendimia Bajo la Luz de la Luna




En este post no voy a escribiros sobre un vino en concreto como lo he hecho en anteriores ocasiones. Os voy a hablar sobre algunas de las ventajas que tiene vendimiar en la noche, cuando la mayoría de los mortales estamos durmiendo. Es una práctica que está revolucionando la fase de la vendimia, incluso en el Marco de Jerez cuyas raíces y tradiciones vienen de siglos atrás.




Siempre me ha llamado mucho la atención todo lo que conlleva una vendimia, esa parte de la viticultura tan importante o mejor dicho, el fin de la viticultura, la corta de la uva para terminar creando el vino. Es un ejercicio algo misterioso para los que no lo conocemos, pero también es muy duro, ya que son muchas horas cortando racimos guardando una postura torcida bajo las altas temperaturas veraniegas de Agosto o Septiembre. Ya llevaba unos cuantos años queriendo participar en alguna, pero no con fines económicos sino para aprender y experimentar qué se les pasa a esos vendimiadores por la cabeza cuando están cortando. Así que, aprovechando un proyecto fotográfico de fin de curso que un amigo tenía que realizar, le propuse que lo encaminara a las bellas imágenes que pudieran salir de lo que es una vendimia, y más si esta se llevaba a cabo por la noche. Sí, han leído bien, de noche, lo que técnicamente se denomina como una VENDIMIA NOCTURNA. Sabía de algunas vendimias nocturnas que mi amigo Willy Pérez, de Bodegas Luís Pérez, había realizado el año pasado así que, rápidamente, me puse en contacto con él para que me dijera si este año también tenía la intención de realizarla y me diese la fecha de la misma. Por lo visto, a partir de este año, todas las vendimias en Bodegas Luís Pérez se realizarán por la noche. Willy nos invita rápidamente a que asistamos a la siguiente vendimia y podamos tomar todas las fotos posibles.


visitas bodegas luis perez
Padre e hijo con un mismo sentimieto... su amor por el vino.
(Imagen atrapada de su página web)

Hablando con Willy, me explica las razones por las cuales se decide a realizar la corta a estas horas del día, o mejor dicho de la noche. Son varias, pero fundamentalmente están basadas en conseguir extraer la máxima calidad de cada grano de uva en el mejor estado sanitario posible, siempre en pos de elaborar el mejor vino que la uva permita:
Mejor sanidad de las uvas. En la vendimia diurna, la uva entra en bodega a una temperatura elevada (28-31 grados) perdiendo algo de dureza por lo que muchas de ellas se rompen a consecuencia de los movimientos bruscos en el trajineo de las cajas y de los tractores. En la vendimia nocturna, sin embargo, se evita este error ya que, debido a la temperatura más baja de la noche, el fruto está más fresco y entero, es decir duro, evitando que la uva se rompa con tanta facilidad, tanto en el transporte como en el despalillado.
Se ahorra en costes y energía. De 28-31 grados del día pasamos a 18-21 grados de la noche, 10 grados menos que evitan muchos problemas en la elaboración del vino y con los que también se ahorran en energía eléctrica y en la utilización de nieve carbónica (anhídrido carbónico congelado). Este método consiste en la utilización de hielo seco o anhídrido carbónico a unos 80 grados bajo cero para conseguir bajar la temperatura de la uva unos 4 o 5 grados sobre cero en una maceración prefermentativa durante unos 10 días antes del prensado. De este modo, la uva no fermenta ya que es necesario como mínimo unos 11 o 12 grados para su fermentación. Así, las células internas de los hollejos se rompen, por lo que las uvas desprenden más aromas y más terpenos dando vinos complejos con más cuerpo y afrutados. Es una técnica moderna pero también costosa ya que la nieve carbónica es carísima, por lo que contra menos se utilice menores gastos ocasionará.
Mejora del rendimiento de la uva. Con la temperatura más baja de la noche, el fruto está más fresco y con una estructura más “entera”. Esto nos asegura que la uva retenga todas sus buenas propiedades desde que es cortada en la cepa hasta que es estrujada en bodega, regalándonos el 100% de sus olores, sabores, etc. A mayor rendimiento de la uva mayor calidad en el vino final.
Mejora el rendimiento de los jornaleros. En Bodegas Luís Pérez se vendimia íntegramente con cortadores profesionales de forma manual, al contrario de otras bodegas que lo hacen de forma mecánica (máquina vendimiadora). Esto está íntimamente ligado a la calidad del producto final, es decir, el vino. Las inclemencias del sol en esas fechas del año obligan a realizar un esfuerzo máximo combatiendo altas temperaturas que, sin embargo, por la noche cuando refresca se sobrelleva mejor proporcionando un trabajo menos fatigoso, interviniendo directamente en el estado de ánimo de los trabajadores que realizan la corta con una actitud más positiva. Esto influye indirectamente en la selección de los racimos recogidos. El resultado son uvas de calidad indispensables para elaborar el mejor vino posible.
Estas son las principales ventajas que aporta esta práctica nocturna, cuyo primer instigador en España fue el conocido Marqués de Griñón (Carlos Falcó) en Dominio de Valdepusa (Toledo). A todo esto, también incluimos que en Bodegas Luís Pérez se realiza una vendimia selectiva en la que se escogen las parcelas cuyos racimos están en su punto óptimo de madurez, parcela a parcela, incluso pasando más de dos veces esperando al punto óptimo del racimo en diferentes fechas; y también una selección manual en mesa una vez que los racimos llegan a la bodega eligiendo las uvas idóneas (verdes, pasadas y hojas se apartan). El resultado son vinos cuya materia prima es de primera calidad mundial, capaz de transmitir todo lo que la tierra nos da, una singularidad que hoy en día es un factor determinante para destacar sobre los demás.
A continuación os dejo un vídeo con algunas de las bellas fotos que se tomaron esa noche, realizado por mi amigo Sergio Gutiérrez Blanco, excelente fotógrafo y mejor persona, el cual quedó maravillado con tanta belleza bajo la tímida luz de la luna y las estrellas. Que lo disfruten:



Gracias Willy por darme la oportunidad de experimentar esta práctica artesanal bajo un manto de estrellas.

martes, 3 de mayo de 2011

CALIZA 2006, de los Montes de Toledo

El nombre de este vino, “Caliza”,  hace referencia al subsuelo del pago de dónde procede: “Dominio de Valdepusa”. Los suelos están formados por un estrato superficial de 30 a 50 cm de arcilla, que descansa sobre el subsuelo de piedra caliza. El propósito de este vino es expresar la personalidad y mineralidad de este pago. Así, la arcilla aporta poder, complejidad e intensidad; y la caliza, elegancia y textura aterciopelada a sus taninos. Esto se consigue mediante el desarrollo de un sistema radicular profundo, para extraer los minerales del subsuelo.

Carlos Falcó con su hija Sandra.
Dominio de Valdepusa es propiedad del viticultor, innovador y amante del vino Carlos Falcó, “Marqués de Griñón”. A esta propiedad le fue concedida en 2002, por el Estado español, la primera Denominación de Origen de Pago. En el 2003 la Unión Europea lo convalidó, pasando a ser la primera finca española en recibir este reconocimiento, sólo obtenido anteriormente por pagos fantásticos como Sassicaia de la Toscana o Romanee Conti de Borgoña. 


Dominio de Valdepusa.

Dominio de Valdepusa está situada en los Montes de Toledo, de Castilla la Mancha, junto al río Tajo, y es una de las regiones con mayor insolación de Europa (3000 horas al año, ¡una barbaridad!). Su clima es continental, con veranos secos y calurosos, e inviernos fríos; durante el día también existe una gran amplitud térmica, tan importante para la maduración fenólica de la uva. Las precipitaciones tienen una media de 450mm. Los viñedos están compuestos por 14 ha de cabernet sauvignon plantadas en 1974, plantaciones pioneras en España de syrah y petit verdot, y la última en plantarse de graciano.
La colección de vinos se dividen en tintos varietales (cabernet sauvignon, syrah, petit verdot y AAA) y plurivarietales (Eméritus, Caliza y Summa Varietalis).
Dominio de Valdepusa está asesorado por lo mejor en el mundo del vino:
-         En la enolología por el prestigioso enólogo bordelés Michel Rolland.

Técnicas avanzadas para las cepas.


Riego por goteo.

-         En las técnicas del sistema de conducción (Canopy Management) de última generación, por el célebre experto vitícola Richard Smart. Pionera en España de este tipo de conducción, permite a la planta recibir una insolación uniforme de sus hojas y racimos y su maduración homogénea, obteniendo un elevado contenido de polifenoles (taninos) y de antocianos( pigmentos colorantes). Esto dá un gran equilibrio entre fruta-alcohol-acidez.
-         En el estudio del suelo por el equipo formado por el agrónomo Claude Bourguignon y su esposa Lydia, responsables de viñedos tan auténticos como Domaine de la Romanée Conti o Domaine Leflaive en Borgoña. Ejemplos de técnicas son: evitar el laboreo del suelo del viñedo de la graciano, sustituyéndolo por un material acolchado superficial (mulching); el uso de macetas ceptonic, para lograr que las raíces profundicen en el subsuelo de caliza, evitando los primeros 25 cm de suelo arcilloso; la alta densidad de plantación (5.000 vides/ha); el riego por goteo, de la cual es pionera en España en 1974 traída por el mismo Marqués de Griñón; la eliminación de raíces superficiales; etc.
En Dominio de Valdepusa también se instaló un moderno sistema de aire acondicionado con control higométrico para que la crianza de sus vinos se dé en unas condiciones constantemente reguladas en la bodega. Sólo emplean barricas nuevas de roble francés o seminuevas de Allier, y se evitan los trasiegos, las filtraciones y las clarificaciones innecesarias.
La bodega está situada como un chateau bordelés, es decir, rodeada de sus viñedos. El vino también sigue el estilo bordelés, con potencia y claridad de matices, con dos buenas cepas francesas aromáticas y seductoras, e intentando transmitir la esencia del terruño a través de la mineralidad del subsuelo del que procede este pago.
Querría desde aquí dar mi felicitación al Marqués de Griñón y a todo su equipo, por permitirnos disfrutar a todos los que podamos comprar alguna de esas botellas a tan sólo 12€, y animarle para que siga sacando vinos tan espectaculares y de alta calidad a este modesto precio.
Vamos entonces a conocer este gran vino más de cerca.

CALIZA 2006 de Dominio de Valdepusa
·       Bodega: Pagos de Familia Marqués de Griñón.
·       Zona: D.O. Pago Dominio de Valdepusa (Toledo).
·       Tipo de vino: Tinto con madera.
·       Meses en barrica: 10 meses en barricas de roble francés.
·       Variedades: Syrah y petit verdot.
·       % alcohol: 14,5%.
·       Precio aprox.: 10€.
·       Punt. Personal (0-100): 92 ptos.


Se presenta un vino tinto de precioso y brillante color rojo picota, con tonos cereza que denotan su juventud, es decir, el momento de su vida. Su capa o carga de color es media-alta, propia de elaboraciones modernas y selectivas, o también debido a la zona interior del que procede. Totalmente límpido y cristalino en su limpieza,  con una densidad media-alta a causa principalmente de su alto contenido alcohólico (14´5 grados), como nos demuestran sus lentas lágrimas que acarician la copa.
Nariz explosiva y agradable, con una intensidad enorme de frutos rojos al licor como la cereza y algo de ciruela, balsámicos (eucalipto y romero), aunque también elegante con aromas florales (“dama de noche” y violetas) y mineral de fondo, quedando modestamente detrás la madera con su característico toque avainillado.
La entrada en boca es amable y golosa, con una acidez fresca y un cuerpo medio-alto con un paso de boca ligero pero con sentimiento (para nada se notan esos 14´5 grados de alcohol). En la retronasal encontramos la fruta roja, la piedra húmeda, tinta china, y leves toques silvestres a vinagrillos del campo al final. Los taninos están totalmente integrados, no distorsionan este gran “vino-orquesta” de los Montes de Toledo.



Corcho tintado,  indicativo de la permanencia horizontal
de la botella.




La temperatura de consumo de estos vinos es determinante. Lo aconsejable es tomarlos a una relativamente baja, de 14 a 16 grados, para que no resalte su alto grado alcohólico.


Corcho tintado,  indicativo de la permanencia horizontal
de la botella.