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miércoles, 4 de julio de 2012

I ENCUENTRO BLOGUERS EN BOD. LA GUITA





Por fin se pudo hacer. Es la idea que a muchos de los que escribimos a través del papel digital sobre vinos o gastronomía en general, nos ronda la cabeza desde siempre. Reunirnos para conocernos en persona, para poner cara a esos blogs gaditanos que cada año van creciendo en número y en calidad, y para, de paso, disfrutar de buenos vinos. Se puede considerar como el “I Encuentro Bloguer sobre Vino y Gastronomía de la Provincia de Cádiz”, y espero que se celebren muchos más a partir de ahora.
Se llevó a cabo el pasado 26 de junio en BODEGAS LA GUITA, perteneciente al GRUPO ESTÉVEZ, en la maravillosa ciudad gaditana de Sanlúcar de Barrameda, y fue excelentemente organizado por los magníficos blogueros Pilar y Juan Antonio del blog gastronómico TÚBAL, uno de los más seguidos a nivel provincial. Esta reunión también valió como acto de clausura del “Día de la Manzanilla 2012”, que en realidad no es un día sino casi un mes. No pudieron asistir todos, eso es casi imposible, pero los que fuimos pudimos comprobar la buena intención de estos blogs y las magníficas personas que hay detrás. Los asistentes fueron:
-     Juan Antonio y Pilar, de TÚBAL.
-     Rafael de la Cruz, de TODO A GRANEL y ENOTOUR.
-     Pepe Monforte, de COSAS DE COMÉ.
-     Charo Barrios, de COME EN CASA.
-     Pepi Relinque y Ángela Gallego, del GRUPO GASTRONÓMICO EL ALMIREZ.
-     José Guzmán, de MI ABUELA NO SABÍA COCINAR.
-     Manuel Sainz de Baranda, de LA COCINA EN EL SUR.
-     María Isabel González, de LICENCIATURA EN TORTILLOLOGIA.
-     Pepe Oneto, de QUE HAYA ALIVIO.
-     Armando Lara, Fotógrafo.
-     Juan Manuel Figuereo, de “DE COPAS CON BACO”.


La visita a La Guita, una de las bodegas de Manzanilla más conocidas dentro y fuera de España, fue muy didáctica y divertida. Dinámica también, ya que tuvimos la suerte o el honor de probar la evolución o estados de esta Manzanilla en todas sus fases de crianza, una crianza que recuerdo que se lleva a cabo por el “sistema de criaderas o soleras”. Catamos desde un sobretabla hasta la solera, criadera a criadera, de la misma bota, lo que se dice “en rama”, es decir, sin filtración, comprobando los cambios que va sufriendo hasta llegar a la solera. ¡Experimentamos la magia de la Manzanilla!
Primeramente, conocimos la bodega matriz donde se embotella y etiqueta. Es la BODEGA PAGO DE SANLÚCAR VIEJO, situada a la entrada de la

ciudad, de dónde salen miles y miles de botellas al año exclusivamente de MANZANILLA “LA GUITA”. Posteriormente, nos trasladamos al centro histórico de Sanlúcar, a la calle Misericordia número uno, a una de las bodegas con más encanto que he visitado. Es donde se formó este sueño, este proyecto. Con el nombre de BODEGA DE SAN JUAN DE DIOS, por tratarse del antiguo Hospital de San Juan de Dios, este “casco”, que es como suelen llamar en Sanlúcar a las bodegas, mantiene botas con más de 200 años de antigüedad en perfecto estado, conservando y criando lo que es hoy en día “La Guita”.

Charlas y conversaciones en torno al vino, a la Manzanilla, a su historia. Porque la Manzanilla es un producto único e inimitable, que sólo se produce en Sanlúcar de Barrameda, gracias a su gente y a las condiciones especiales y excepcionales que se dan en su entorno. Temperatura, humedad, vientos y situación, se suman para crear un microclima idóneo para la “crianza biológica bajo velo de flor”. Debido a su situación costera y a sus factores determinantes como son las marismas, el río Guadalquivir y el Océano Atlántico, la Manzanilla tiene una identidad propia que la hace, como ya he mencionado anteriormente, única en el mundo. Estos factores, y principalmente el viento de poniente proveniente del mar, impiden que el velo de flor de las botas se debilite o desaparezca en los meses

extremadamente fríos o calurosos, consiguiendo una regularidad en el grosor del velo de las levaduras increíble, al contrario de lo que ocurre en muchas bodegas de la zona de Jerez con sus Finos en los meses de Julio y Agosto. Esta es una de las diferencias con los Finos, aparte de las existentes en su análisis sensorial. Mientras que los Finos poseen generalmente un color más intenso debido a la pérdida o debilitación del velo de flor en algún momento del año, las manzanillas son más claras con reflejos verdosos y acerados. En cuanto a su nariz y boca, la manzanilla es más seca y ligera, con un sabor particularmente salado por la proximidad al mar. Y es ahí, pegadito al mar, en la desembocadura del río Guadalquivir, donde mejor se puede disfrutar de una Manzanilla, en la calle Pórtico de Bajo de Guía y acompañado de los bigotudos de Sanlúcar, los langostinos, de una calidad insuperable.
Si tienen la ocasión, viajen a Sanlúcar. Nueve de cada diez personas vuelven atrapados por su encanto, por su belleza, por su gente, por su vino… la Manzanilla.
La fórmula es sencilla: “A través de su gente, conocerá la Manzanilla, y a través de la Manzanilla, conocerá a su gente”.
Espero que se repitan tan buenas experiencias rodeado de tanta buena gente, y desde aquí dar gracias a los que hicieron posible esta reunión en un marco tan idóneo como es el Marco de Jerez. Hasta otra!!




miércoles, 6 de junio de 2012

El CONTRABANDISTA de Valdespino



Los amantes de los buenos vinos tenemos la suerte de tener, dispersas por muchos rincones de nuestro hermoso país, tiendas especializadas en la venta de vinos, buenos vinos de todas partes, desde los autóctonos hasta los internacionales más lejanos. Y digo esto, porque aquí en Cádiz, en la Tacita de Plata, se encuentra, según mi opinión como buen aficionado, una de las mejores, capitaneada por la excelente profesional Josefina Fopiani, a la cual ya le he dedicado algunas palabras en algún post de este humilde blog. Es aquí, en la vinoteca Magerit Vinos y Cavas, dónde pude hacerme con una preciosa botella de un amontillado de Jerez llamado CONTRABANDISTA. Es preciosa por su etiqueta en relieve, cromolitografiada, que nos avisa de la historia que tiene este vino, de la historia de la bodega, de la historia del pueblo de Jerez.


Aunque la solera de este vino es de 1892, la historia de la bodega es mucho más antigua, remontándose al año 1430 dónde ya hay indicios de producción de vinos, aunque no fue hasta el año 1875 cuando ya nace la firma A.R. VALDESPINO, bodega culpable del vino que estamos tratando. Actualmente, pertenece al Grupo Estévez que la absorbió en el año 1999, compartiendo habitación con sus centenarias hermanas jerezanas Bodegas José Estévez y Bodegas Marqués del Real Tesoro. Pero la bonita historia de esta bodega surge de sus principios, de su origen. Por lo visto, en la guerra por reconquistarles a los árabes la ciudad de Jerez allá por el año 1264, el rey Alfonso X “El Sabio” como agradecimiento a sus 24 caballeros que combatieron con él por la victoria, les premió con cesiones de tierras. Uno de estos caballeros fue Don Alfonso Valdespino, que inicia así la jerarquía de la familia en torno al cultivo de viñas y crianza de los jereces y brandys. Nace así, una de las bodegas jerezanas con más años de historia. Sus cualidades son historia, tradición y el concepto de terruño aplicado a los jereces. Sus uvas proceden de uno de los viñedos con más calidad de terreno de la comarca de Jerez, dónde la tierra blanca llamada albariza imprime a sus vinos de singularidad y finura. Es el viñedo de “Macharnudo Alto”, localizado a unos 5 kilómetros al noroeste de Jerez, en los mejores terrenos del Jerez Superior, dentro del “Pago Macharnudo”. Son terrenos calizos medianamente pendientes a unos 140 metros sobre el nivel del mar, de composición muy pobre aunque con restos orgánicos de algas marinas que indican que esta zona estuvo cubierta por el mar hace millones de años… quien lo iba a decir, playa en Jerez. Su máximo reconocimiento se da en el año 1883 cuando tiene el privilegio de pertenecer a la Real Orden de Proveedores de la Casa Real. Casi un lustro después, en 1932, también provee de sus vinos a la Casa Real de Suecia.

CONTRABANDISTA es un vino generoso amontillado, del tipo de vino de los que más me gustan como ya he mencionado en otras ocasiones, por su infinita persistencia, enorme complejidad y personalidad inimitable. Sigue el tradicional sistema de crianza en soleras, donde la palomino fino es fermentada en botas de roble como se hacía antes y posteriormente se somete a una crianza biológica bajo velo de flor durante unos 8 años. Pierde el velo de flor y se amontilla, es decir, el vino entra en contacto con una pequeña cantidad de oxígeno existente en la bota durante al menos otros 8 años más, obteniendo esa singularidad oxidativa. Y entonces se le añade ese toque diferenciador que lo desmarca de otros amontillados del marco jerezano… un pequeño aporte de su Pedro Ximénez para darle un leve toque de dulzura, apenas un 5% que le otorga sedosidad a un amontillado reconocido como viejo, rozando la calificación de V.O.S.
Cata:
En copa se aprecia un color con una pigmentación un poco más oscura que la de los amontillados normales. Realmente parece un “medium” tímido de color ámbar oscuro, medio denso con lágrimas finas pero muy, muy lentas.

Su fragante nariz hace su presencia en el mismo momento en que lo escanciamos en la copa. Muy intenso, casi se puede catar a un metro de distancia. Las notas aromáticas se vuelven musicales ya que flotan en el aire. Es una melodía para los sentidos, perfecta, donde cada nota no desentona del resto, casi virginal. Aromas que van desde los punzantes de la flor, pasando por los especiados y frutos secos del roble, hasta los de pastelería y de higos licorosos aportados por la pequeña cantidad del dulce de P.X. Sublime, para tomarlo en meditación o con una buena compañía que también aprecie su eternidad.
Gustazo cuando lo probamos, lo tengo que describir así porque es lo que siento. Entra algo seco (“pica” como dice mi hija), pero rápidamente se expande, explota con los perfumes antes descritos, y juega en nuestra boca, sedosamente, con una persistencia inimitable sólo posible en estos magníficos vinos. Nos puede acompañar para lo que resta del día. Son vinos eternos.