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martes, 6 de mayo de 2014

AIRE EN EL PATIO 2011, la fuerza de la airén manchega.




Mi inclinación últimamente por probar más vinos blancos que tintos me hace pensar en la posibilidad de que estén cambiando mis gustos personales, bien por la edad o simplemente por la gran cantidad de vinos de los que disfruto año tras año. Sinceramente, encuentro en los vinos blancos más expresión de la tierra y transparencia de lo que el elaborador o creador de ese vino quiere comunicar. Esto no quiere decir que los tintos no me sorprendan o que ya me hayan dejado de gustar, ni mucho menos. Simplemente es eso, creo que hay mucho más “juego organoléptico” a la hora de catarlos y por consiguiente, se disfrutan más. Es una opinión personal, englobando en este grupo de blancos a los generosos y dulces cuya base siempre sea el vino blanco.

Si a esto le sumamos que estos blancos están elaborados con todo el mimo y amor posible y respeto por la tierra de donde proceden, las sensaciones a experimentar se pueden multiplicar. Son esos vinos diferentes, atípicos y con mucha personalidad, que salen de los estándares universales, siguiendo una filosofía natural e inequívocamente respetuosa con su entorno para poder transmitir la verdadera esencia de su ser.
Uno de los productores o “creador de sueños” españoles que saben hacer muy bien esto es Samuel Cano en la extensa La Mancha, más concretamente en Cuenca. Su gama de “Vinos Patio” transmiten al consumidor esa verdad líquida sólo posible trabajando en armonía con la naturaleza, con una agricultura totalmente natural y una elaboración muy personal, antojosa a veces, pero siempre aplicando las prácticas naturales, sin añadidos ni fertilizantes químicos.


Y de sus vinos, me quedo con su blanco 100% airén AIRE EN EL PATIO 2011. Un vino diferente y con mucha personalidad, que en esta añada Samuel decide hacer una larga maceración en contacto con sus hollejos durante 6 días con bâtonnages periódicos según tengo entendido, para extraer aún mas de esas pieles la personalidad de la uva y mineralidad de la tierra, aparte de dotar al vino de un color y cuerpo más intensos. Esta práctica no es usual a la hora de elaborar vinos blancos, pero cada vez se practica más, principalmente en bodegas que buscan diferenciarse un poco. Es como elaborar un vino blanco como si fuera un tinto, es decir, macerando el mosto con sus hollejos. Otra característica de este vino es su crianza durante unos 6 meses en barricas usadas de roble americano y otras para dotarlo de una mejor evolución en botella, aparte de cederle aromas y taninos de la madera. Resultado, un vino natural muy complejo que muchos señalarían como “raro” por su gran personalidad y diferenciación con los blancos comunes. Lo podría catalogar como un vino no apto para todos los públicos, donde el que lo prueba puede o no gustarle, es muy radical.


Después de dejar que descanse durante varios meses en botella como me habían aconsejado, decido abrirlo y por fin disfrutar de él. La botella es de grueso cristal semioscuro, preparada para evitar que una intensa luz intervenga negativamente en la correcta evolución del vino en la misma, dada su naturalidad. A pesar de ello, se puede observar a través de ella como existen posos y restos de lías en suspensión, como se ve en la foto, tan difíciles de encontrar en vinos “comerciales” por considerarse como un defecto o falta de limpieza del mismo cuando no es así. Es otra prueba de la naturalidad y de la mínima intervención de Samuel en sus vinos.



Os cuento qué me encontré cuando lo abrí:


AIRE EN EL PATIO 2011

100% airén de cepas viejas en vaso de más de 65 años de Mota del Cuervo (Cuenca).

Vino de mesa.

Criado en barricas usadas de roble americano y otras durante 6 meses.

13% alcohol.

500 botellas aprox.

8-10€ aprox.



VISTA

En copa es un vino turbio aunque con la brillantez propia de los vinos jóvenes. Su color es un poco dorado (oro nuevo) con reflejos entre ámbar y cobrizo de baja intensidad, parecido al color de los amontillados jerezanos cuando son jóvenes, y movimiento algo denso en copa, dejando gruesas lágrimas que resbalan por el cristal. La turbidez es su aspecto más destacable en esta fase de la cata, donde nos avisa de la naturalidad del vino y ausencia de cualquier filtración. Recordemos que no se debe juzgar a un vino por la primera impresión, la vista, siendo sólo un dato orientativo pero nunca determinante.


OLFATO

A copa parada destaca por sus matices varietales y sensación algo dulce. Recuerda al caldo de la lata de piña en almíbar y a la Flor de Azahar del naranjo. Movemos y aparecen nuevos aromas no muy intensos pero originales: nísperos, carne cocida, arcilla, frutos secos (orejones y almendras), manzana al horno, crema de bollo, vainilla, miel, dulce de membrillo, etc. Da sensación de un vino fresco, silvestre y salvaje.


GUSTO

En boca, de entrada es amable, ligero, graso, cítrico, de acidez equilibrada y final amargoso y persistente. Diferente, rústico y con mucha personalidad. Los aromas cítricos y los mencionados en la fase olfativa vuelven en esta fase por el retrogusto dejando una agradable sensación calurosa. Me gusta su complejidad, madurez y personalidad.


Otro aspecto destacable en este singular vino es su capacidad para evolucionar en copa, volviéndose más redondo en boca y regalándonos nuevos aromas a lo largo de su disfrute como a resina de pino, brea o cedro entre otros.

También es increíble cómo estaba el vino después de una semana desde que lo abrí, cómo había cambiado pero para bien. Es una de las características positivas que tienen estos vinos naturales, que no te mienten y no están engañados con aditivos químicos que, al final pienso, actúan negativamente en este aspecto.



Visto lo visto, es obligatorio seguir a este agricultor, amante de sus vinos, que nacen de la tierra sin disfraces ni tules por medio, capaces de sorprendernos por su excelente naturalidad y elaboración muy personal… Gracias Samuel Cano, seguiremos aprendiendo.



sábado, 2 de marzo de 2013

IV MUESTRA DE VINOS TINTOS DE LA PROVINCIA DE CÁDIZ




Vuelvo un año más a la Muestra de Vinos Tintos de la Provincia de Cádiz, que ya va por su IV edición, para comprobar de primera mano (copa en mano) el progreso en línea ascendente que están desarrollando los vinos de mi provincia. Una de las novedades en esta edición es la inclusión de varias bodegas invitadas de otra provincia andaluza para que también conozcamos lo que se hace dentro de Andalucía. Este año le toca a Sevilla, más concretamente a su Sierra Norte, Aljarafe y Bajo Guadalquivir, que con seis bodegas han satisfecho con creces el nivel de calidad que requiere este evento. No me voy a enrollar en describir la cata de todos los vinos como hice en el post del año pasado, ya que en esta edición hay muchos más y sería un poco aburrido. Así que, voy a centrarme en aquellos vinos que más me han sorprendido o llamado la atención.

Mucha afluencia de público en un precioso patio de un antiguo Claustro que abre sus puertas con 17 stands, de los cuales 6 son de bodegas sevillanas, 1 de Spirit Sherry (turismo enológico) y el resto de bodegas de la provincia gaditana:

-     Bodegas Páez Morilla (Arcos de la Frontera-Cádiz).
-     Bodegas González Palacios (Lebrija-Sevilla).
-     Bodega de Forlong (El Puerto de Santa María-Cádiz).
-     Spirit Sherry (Jerez-Cádiz).
-     Bodega Manuel Aragón (Chiclana de la Frontera-Cádiz).
-     Bodega Finca Moncloa (Arcos de la Frontera-Cádiz).
-     Bodegas Nao Victoria (Cazalla de la Sierra-Sevilla).
-     Bodegas Entrechuelos (Jerez-Cádiz).
-     Bodegas F. Salado (Umbrete-Sevilla).
-     Bodegas Luís Pérez (Jerez-Cádiz).
-     Bodega Hermanos Holgado (Villamartín-Cádiz).
-     Bodega La Margarita (Constantina-Sevilla).
-     Bodegas Colonias de Galeón (Cazalla de la Sierra-Sevilla).
-     Bodegas Ibargüen (Arcos de la Frontera-Cádiz).
-     Bodegas Cortijo de Jara (Jerez-Cádiz).
-     Bodegas Fuente Reina (Constantina-Sevilla)
-     Bodegas Barbadillo (Sanlúcar de Barrameda-Cádiz).


El vino que más me gustó, por su originalidad y proyecto de futuro, es el elaborado por el joven vitivinicultor Alejandro Narváez Bruneau de Bodega de Forlong. Me refiero a su tinto FORLONG MARSELAN 2011, un vino monovarietal a base de la desconocida uva francesa marselan que en España sólo está autorizada en la D.O. Valencia, aunque también es cultivada en varias zonas de Cataluña como Penedés, Costers del Segre o Empordà, aunque aquí no está autorizada por sus respectivas D.O. Es decir, este joven emprendedor es pionero no sólo en ser la primera bodega perteneciente a El Puerto de Santa María en sacar al mercado un vino tinto sino también en utilizar esta uva para un vino y encima como 100% del mismo. Todo un atrevimiento, y eso me gusta. Si me extiendo un poco más sobre esta variedad, puedo contaros que surge de la unión entre la cabernet sauvignon y la grenache (garnacha), y que se empezó a cultivar cerca de Marseillan (ciudad francesa de la que recibe el nombre) perteneciente a la región de Languedoc-Rosellón. Puede vinificarse sólo, como ocurre con este vino, pero también puede ser una buena base de ensamblaje debido a su potencial polifenólico, antociánico y tánico. Al ser una variedad de maduración temprana y estando plantada en esta soleada zona del sur de Andalucía, se debe prestar especial atención al control de su maduración para evitar excesivos aromas sobremadurados que condicionarían el vino, y más con las “benditas” limitaciones del cultivo ecológico. Éste fue el único vino que elegí “para llevar” ya que me gustó particularmente. Tengo que señalar que me prometí que sólo me llevaría a casa una única botella, pues si no me habría llevado más de 15 o 20, seguro. Ya entrando en el análisis del vino, al principio estaba un poco cerrado en copa, posiblemente sea algo característico de la variedad, pero al cabo de varios minutos de charla con Alejandro, el vino se abrió estupendamente. Esa copa teñida de un rojo picota casi negro con ribetes violáceos de juventud, desprendía intensos y persistentes aromas a fruta roja muy madura, especias (pimienta negra), chocolate negro, tostados cedidos por la crianza durante unos 7 meses en barricas nuevas americanas, y notas vegetales de fondo. En boca es denso y muy perfumado, con mucho cuerpo, equilibrado y complejo en sus aromas con unos taninos sedosos que acompañan al conjunto. Su persistencia, de chapó. Puedo aseguraros que este vino puede ser tomado ahora, pero debido a sus muy buenas aptitudes para la “guarda”, podemos dejar que evolucione en botella y nos cuente cosas diferentes y muy interesantes si lo dejamos descansar en buenas condiciones durante un par de años o más.


Ahora un vino de la Sierra Norte de Sevilla, un vino de proyecto y de cultivo ecológico también como el anterior, un vino con mucha historia. Su nombre es PIGAFETTA 2010 y está compuesto por un coupage de syrah, cabernet franc y merlot, vamos como muchos buenos burdeos. Bazuqueos y maloláctica en barricas de roble francés y americano, y maduración durante 14 meses en las mismas. Explico por qué este vino tiene mucha historia y de camino recordamos algo de ella:
“Antonio de Pigafetta fue un tripulante y el cronista de la gran aventura que partió del puerto de Sevilla a bordo del Nao Victoria con el fin de ser la primera expedición en dar la vuelta al mundo. La Nao Victoria, comandada por Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano, fue uno de los cinco barcos que iniciaron la primera vuelta al mundo, y el único que la concluyó (1519-1522). Los otros cuatro no volvieron y el mismo Magallanes murió luchando en las Filipinas. Llega a Sevilla el 8 de septiembre de 1522 al puerto de donde había zarpado tres años antes con tan solo 18 supervivientes a bordo, convirtiéndose en el primer barco en circunnavegar la Tierra. Las bodegas de aquellas naves hicieron este largo viaje cargados con alimentos y vinos de la sierra sevillana. Y es por esta razón por la que este vino, Pigafetta, será el cronista de la gran aventura de Bodegas Nao Victoria.”
Volviendo al vino, este tinto comparte aromas medianamente intensos a fruta roja madura, flores de campo, vainillas y leves tostados cedidos por la madera, todos muy bien integrados. En la boca es ligero, fresco, sedoso y equilibrado, donde fruta y madera están bien fundidos. Su persistencia es media y agradable. Lo recomiendo.


Seguimos con otro vino, esta vez del Aljarafe sevillano, y cambiando de tercios ya que no es un tinto sino un blanco, aunque estemos en un evento “de tintos”, algo que siempre me ha chocado y que espero corrijan en un futuro eliminando la palabra “Tintos” del nombre de la muestra. Bueno, refiriéndonos al vino en cuestión, me llamó la atención la variedad con la que está elaborado. Es el blanco joven de Bodegas F. Salado, LAGAR DE SALADO BLANCO 2010, 100% garría fina, una variedad autóctona que sólo se cultiva en esta zona y que a mí, particularmente me recuerda mucho en nariz a la germana gewürztraminer con sus aromas a fruta blanca madura y a pétalos. Investigando un poco sobre esta para mí, desconocida variedad, descubro que esta garría fina sevillana es la misma que la garrido o garrida fina que se cultiva y elabora en Huelva normalmente en coupages para los generosos y para el famoso “Condado Viejo”, pero que en el Aljarafe la vinifican también como monovarietal. Esta uva es muy parecida a la palomino fino del Marco de Jerez pero algo más aromática, dando vinos bajos tanto en alcohol como en acidez. Tanto es así que al parecer esta bodega sevillana hace ya muchos años era la que suministraba el mosto de esta singular variedad a Bodegas Sandeman para que elaboraran sus finos ya que era muy similar a la palomino y además procedía de tierras albarizas de gran calidad como ocurre en gran parte del marco jerezano. A parte, esta bodega también elabora un espumoso con esta variedad con el nombre de Umbretum, interesante.
Este blanco es muy transparente y cristalino en copa con destellos acerados. En nariz es intenso, envolvente y dulzón, con recuerdos a fruta blanca de hueso (pera), pétalos, lavanda, limón y un persistente aroma a hierba verde mojada. En boca es más seco de lo que nos transmitía la nariz, ligero y sabroso. Mucha fruta blanca que acompaña a un sutil punto carbónico que le da viveza. Un blanco original que se deja beber y de los que yo llamo “para todos los públicos”.


De Bodegas Luís Pérez que más os puedo decir que no os haya contado ya en este blog. GARUM 2011 fue el único representante de esta bodega en esta muestra, ya que su hermano Samaruco está más que vendido, una pasada. Esta añada trae la novedad de ser un vino pentavarietal, compuesto por merlot, syrah, petit verdot, cabernet sauvignon y tempranillo, al contrario de la anterior añada en la que las dos últimas variedades escritas no participaban. Sigue con sus 12 meses de maduración en barrica de roble francés y americano, y sigue siendo en la actualidad uno de los tintos con más calidad respecto a su precio en toda Andalucía. Esta añada 2011 la encuentro más frutal y balsámica que la anterior, pero siguiendo la misma línea de calidad a la que nos tiene acostumbrados. Intenso y agradable, mucha fruta roja, floral, balsámico, tostados de fondo. En boca es muy equilibrado y sedoso, intenso y persistente. Otra añada de éxito para este tinto con nombre de antigua salsa gadi-romana (garum).


Otro tinto que me llamó mucho la atención es uno de la sierra gaditana, más concretamente de Bodegas Hermanos Holgado de Villamartín. Y no solamente por la variedad con la que está elaborado, sino por la gran aptitud para mejorar con el tiempo. Es el HERMANOS HOLGADO PETIT VERDOT 2011, 100% uvas ecológicas petit verdot, como su propio nombre indica. Un tinto con una personalidad fuerte, domado con varios meses de crianza en madera de roble y preparado para tomar ahora o para dejar en botella 1 o 2 añitos. Si su gusto es de probar vinos potentes y con taninos muy presentes, puede tomarlo ya y sentir la gran raza de esta variedad, pero si lo deja reposar durante varios meses en condiciones aceptables podrá degustar un vino más sedoso y amable pero también un poco más complejo. En estos momentos pude comprobar cómo colorea la copa con un bonito rojo granate intenso y desprende potentes aromas a fruta negra madura, cacao amargo, tostados de la madera y olivas negras. En boca despliega toda su fuerza; potente, dulce a la entrada y seco en el final, con cuerpo, tánico y frutal, con recuerdos herbáceos y tostados en el postgusto. Una petit verdot muy bien aclimatada a las sierras del sur de Andalucía.



¿Sabéis cuál es la única uva vinificable en España cuya pulpa está coloreada, es decir, de color rojo oscuro como su piel? Pues para el que no lo sepa es la garnacha tintorera, utilizada antiguamente para aumentar el color en los vinos a granel y para algunos mostos. Pero hoy en día la podemos ver, y cada día más, en vinos de calidad incluso como monovarietales. Recibe el nombre de alicante bouschet y está más extendida en la zona del levante español, aunque siempre existen vinificaciones individuales dispersas por la península. Una de ellas es la GARNACHA TINTORERA 2011 de Bodega La Margarita de Constantina en Sevilla. Esta es la primera añada de este peculiar vino proveniente de vides de pié franco y madurado durante unos 3 meses en barricas de roble francés. En copa destaca por la juventud y brillantez de sus colores, morados y violáceos, que transmiten viveza y frescura. En nariz es un ramillete de flores silvestres y fruta roja ácida (fresas) que nos envuelven intensamente, estando la madera en un segundo plano con tímidos recuerdos avainillados. Y en boca mucha fruta roja que nos acaricia las papilas, estando muy equilibrado y correcto. Buen vino que seguro en futuras añadas puede dar más de sí.



Colonias de Galeón es una de las bodegas andaluzas referentes en el mercado nacional y extranjero perteneciente a la Sierra Norte de Sevilla. Sus vinos están elaborados con uvas principalmente de variedades francesas, entre ellas la afamada blanca chardonnay, formando parte de dos de sus vinos. Uno es un chardonnay con crianza en barricas nuevas de roble francés y otro, que es sobre el que os quiero hablar, es el PETIT OCNOS CHARDONNAY SOBRE LÍAS 2011, un vino blanco diferente a los que nos encontramos a diario. Tiene la particularidad de su especial elaboración, estando el vino alrededor de 9 meses en contacto sobre sus lías (sedimentos o heces que aparecen en el fondo de los recipientes después de la fermentación del vino) en un depósito de acero inoxidable para conseguir más cuerpo, aromas diferentes y más intensos, y colores más dorados. A parte, se consigue con esto una mayor longevidad, es decir, que el vino aguante más tiempo en botella. Pero esta elaboración tiene el riesgo de aportar aromas no deseables al vino, como por ejemplo los olores a sulfhídrico (huevos podridos) o a agua estancada. Para que esto no ocurra, las lías deben hallarse oxigenadas gracias al bâtonnage. En copa es límpido, brillante y transparente con destellos dorados. En nariz me encanta… intenso, frutoso, floral y balsámico. Lo probamos y es graso, con cuerpo, ácido y persistente. Un blanco como ya he dicho, diferente.


Termino ya con otro vino blanco, esta vez de las afueras de Jerez. Esta es la primera cosecha que sale al mercado con un coupage formado mayoritariamente por la gewürztraminer y una pequeña proporción de sauvignon blanc, y con una elaboración del tipo maceración carbónica. Es el CORTIJO DE JARA BLANCO 2011 de la empresa agroalimentaria Puerta Nueva. Este nuevo blanco “con aires germanos” es de producción escasa, aunque quieren ir aumentando su extensión de cepas con esta noble variedad. En nariz desprende muchos aromas de fruta blanca muy madura (pera pasada) y de flores blancas. Es suave y fresco, fácil de beber, y con una acidez bien conseguida. Un blanco que tiene cabida en este mercado.

Desde aquí quiero felicitar a la organización por la Muestra de este año y animarles para que sigan así, inculcando la cultura del vino, del vino de nuestra tierra, tierra de generosos pero también de buenos tintos, tintos que siempre estuvieron con nosotros, tintos de calidad.
Este es el camino a seguir.



martes, 27 de diciembre de 2011

BARBAROSA 2010, excelente rosado.

El vino sobre el que hoy voy a escribir es un rosado, el primer rosado de este blog, y va a ser de Cádiz, más concretamente de la zona de Arcos de La Frontera, bajo la denominación de Vino de la Tierra de Cádiz. Se trata de nuestro BARBAROSA 2010, 100% syrah de los viñedos del empresario valenciano Vicente Taberner, de la bodega familiar Huerta de Albalá, donde trabaja como comercial mi buen amigo Guillermo Manuel Villena, administrador también del blog Y de vinos, qué? (muy aconsejable su lectura), a través del cual conseguí esta botella (gracias Guillermo). Huerta de Albalá (que por cierto, es una de las que tengo pendiente visitar) es la bodega insignia en la provincia gaditana, en cuanto a calidad, ubicada en una zona privilegiada con un microclima muy especial, consiguiendo vinos que muestran las raíces de la zona, su terruño.


Bodega Huerta de Albalá, en Arcos de la Frontera, Cádiz (España).


Este vino rosado tiene la particularidad de que ha sido criado o madurado durante 3 meses sobre sus lías. Y ustedes os preguntaréis… ¿qué es eso de crianza sobre lías? Así que, ahí va la explicación. La crianza de un vino sobre sus lías no es un método simple de vinificación y mucho menos barato. Todo lo contrario. Su elaboración requiere paciencia y delicadeza para dar como resultado ese vino con una personalidad peculiar. Para entenderlo mejor, voy a explicar primero el significado de “lías”.
Las lías son los sedimentos o heces que aparecen en el fondo de los recipientes después de la fermentación del vino. Principalmente son las levaduras muertas, ácidos no solubles y restos vegetales de la uva. En la crianza sobre lías, que no es lo mismo que la fermentación con sus lías, estas pasan junto con el vino ya fermentado a la barrica para que estas transfieran al vino características singulares. Ya depende del enólogo el tiempo en contacto con estas, corriendo el riesgo de aportar aromas no deseables al vino, como por ejemplo los olores a sulfhídrico (huevos podridos) o a agua estancada. Para que esto no ocurra, las lías finas deben hallarse oxigenadas a través no sólo de los poros de la madera, sino también gracias al bâtonnage, técnica que ya expliqué en una anterior entrada. La crianza sobre lías aporta al vino más cuerpo y densidad en boca, expresividad, equilibrada con la elegancia, untuosidad y estructura semejantes a las de un vino criado en roble. Esto ocurre porque las levaduras muertas acaban consumiendo el oxígeno; mientras estas levaduras se van autodegradando, se origina la liberación de macromoléculas, que son las que dan una mayor riqueza grasa y una sensación más golosa al vino, beneficiándose de una menor oxidación, es decir, vinos que aguantan más en botella.

Esta técnica, muy utilizada hoy en día, aunque es antigua, estaba destinada prácticamente a los vinos blancos, pero también se está empleando en la elaboración de los rosados, teniendo sus opositores. Estos defienden el hecho de que una prolongada crianza en barrica con sus lías reduce las características típicas de un rosado de toda la vida: finura y frescura. Particularmente, pienso que hay gustos para todos y vinos para todos los gustos…

La syrah es la única variedad con la que está elaborado este rosado, como ya indiqué anteriormente, la misma con la que se hacen sus tintos que han cogido tanto prestigio en el ámbito nacional (Taberner Nº1, Taberner y Barbazul), siendo la variedad dominante en los coupage (ocupa el 60% de los viñedos), y otorgándoles esa particular personalidad propia en todos sus vinos.

Entrando de lleno en el vino que nos ocupa, llama la atención en primer lugar su preciosa botella, de diseño, alta, estrecha y sin hombros. Está entre las germanas tipo Rihn y las de icewine (como las “Vi de Gel” de Gramona). Totalmente transparente, incluida la etiqueta, con un grabado en relieve del nombre de la bodega, dejando a la vista un precioso color rojo sandía, límpido y lleno de fuerza… te tienta para que la abras. Al descorcharla y escanciarla en la copa, nos muestra su vestido brillante de alta costura… rojo rubí con
tonalidades cardenalicias; me recuerda a los tintos borgoñones de pinot-noir, tremendamente cristalino. En nariz, un abanico de sensaciones placenteras: profundidad y frescura, fruta roja (frambuesas), sandía, nísperos, piruleta, chicle, regaliz rojo… Lo mejor viene en la boca, se nos presenta con fuerza, tiene estructura, es poderosa, envolvente, con recuerdos de fruta roja y piruleta, especiada (propia de la syrah)… aromas intensos y persistentes que te dejan en la lengua cosquillas, con un final algo amargoso y juguetón con recuerdos a tabaco y caucho quemado. Sólo le faltarían taninos para ser un gran vino tinto. Excelente vino rosado, de los mejores que he probado. Llegará lejos, seguro.
Podría ser un vino muy indicado para cenas con mucha gente, ya que es un rosado que por su estructura y complejidad, se adapta bien a muchos tipos de platos (carne, pescado, pasta, ensaladas…). Un vino rosado para pasar estas entrañables fiestas…
                        
                             ¡¡Salud y Felices Fiestas!!


martes, 17 de mayo de 2011

ENATE CHARDONNAY F.B. 2008, el vino hecho arte

Este chardonnay fermentado en barrica es el vino estandarte de ENATE y uno de los mejores blancos de España, con permiso de su hermano de la misma bodega,  el Enate UNO. Es el primer blanco con el que empezó la bodega y con el que se dio un impulso a la D.O. Somontano y a la elaboración en barrica.
ENATE es una bodega moderna, de líneas rectas, luminosa, con una tecnología avanzada, pero a la vez humilde y con un equipo trabajador. Sus vinos tienen personalidad y elegancia, utilizando variedades foráneas, nacionales y autóctonas. Jesús Artajona es el director técnico-enólogo de esta bodega que, anteriormente, trabajó para Bodegas Torres. Él es uno de los responsables de todos los logros y premios obtenidos por estos vinos.
Todo empezó allá por el año 1991, cuando Luis Emilio Nozoleda impulsado por su gran pasión por el vino, decidió levantar una bodega en Aragón. En el año 92, empezaron a plantar sus viñedos en el Valle de Enate, plantando 30 hectáreas cada año. Sus variedades más viejas son la chardonnay y la cabernet sauvignon, empleadas en la mayoría de los coupages y solas.

Muro artístico explicando la elaboración del vino en ENATE.

Este vino es el primero en España en utilizar en su etiqueta pinturas de artistas ya formados. El artista Antonio Saura, de gran reconocimiento y prestigio se lanzó a realizar la primera pintura para este vino. Él abrió el camino de este proyecto artístico en las etiquetas, siguiéndole otros como Eduardo Chillida, José Beulas, Salvador Victoria, Vicente Badenes, José Manuel Broto, Víctor Mira, Pepe Cerda, Enrique Torrijos, Alberto Carrera y Frederic Amat entre otros. Todos ellos forman el patrimonio artístico de ENATE, el cual se incrementa cada cosecha con jóvenes que han participado en la Beca de ENATE. Así comenzó la relación entre el arte y ENATE.

Variedad Chardonnay.

En cuanto a la variedad chardonnay, que es la que nos ocupa hoy, podemos contar que es originaria de la borgoña francesa y que proviene, según los últimos estudios, de la variedad pinot. En Meursault se producen los mejores blancos de chardonnay en el mundo, y en la AOC Chablis es la única variedad permitida. Es la variedad francesa más extendida por el mundo: California, Chile, Nueva Zelanda, Australia, Sudáfrica, Italia, etc. En España está totalmente adaptada, destacando Navarra, Mallorca, Somontano, Penedés y Costers del Segre. Es de grano pequeño y redondo con color amielado cuando madura. Sus vinos son perfectos para envejecer en barrica, debido a su alto extracto seco, glicerina y escaso nivel de oxidación. Dá vinos con un color más amarillo, tirando al dorado pálido debido a la tonalidad del hollejo. Sus aromas principales son el melón, piña, manzana, frutos secos, mantequilla,  flor de acacia y espino, crema de avellanas, mineral y menta. Cuando envejece en barriles de roble puede desarrollar aromas a vainilla, humo, pan tostado, levaduras.
Este vino está fermentado en barrica (f.b.), que no es criado o envejecido en barrica. Son dos conceptos distintos pero unidos por un denominador común: la madera. En la fermentación en barrica hay desprendimiento de carbónico, se “cuece” el vino, hay reacciones químicas y la barrica cede sus propiedades más rápidamente. Así que no necesita mucho más tiempo de barrica que uno que no ha hecho la alcohólica en ella. En el vino  blanco criado o envejecido en barrica ganará en estructura (más cuerpo) y complejidad, siendo idóneo para guardar en botella, es decir, un blanco de guarda. El blanco f.b. ganará en matices y complejidad, con una coloración más intensa hacia los amarillos dorados, aromas frutales y de fermentación fusionados con los aportados de la madera, es decir, un buquet acompañado por sutiles notas especiadas, ahumadas y de vainilla. En boca son más grasos, con más extracto, longitud y persistencia. Aclarando: Los blancos f.b. podrán tener o no una posterior crianza en ella, y los blancos envejecidos o madurados en barrica pueden haber pasado la fermentación en barrica o en depósitos de acero.
Técnica del bâtonnage.
Una práctica francesa muy utilizada en estos vinos es el bâtonnage, consistente en remover periódicamente las lías o heces depositadas en el fondo de la barrica con un bastón o vara para ponerlas en suspensión y así beneficiar al vino con más complejidad, untuosidad y cuerpo, otorgándole una vida más larga. En otra entrada de este blog hablaremos con más profundidad acerca de la crianza sobre lías.


Según la web de la bodega, la vinificación es como sigue:
Vendimia manual a finales de agosto en perfecto estado sanitario y óptima madurez. Despalillado y prensado neumático suave y moderado. Desfangado estático a 8 grados, pasando el mosto limpio a barricas nuevas de roble francés, dónde realiza las fermentaciones (alcohólica y maloláctica). Estancia en las mismas barricas durante 6 meses en contacto con sus lías, con bâtonnage quincenales. Clarificación con bentonita y estabilización a -5 grados para eliminar el exceso de bitartrato potásico.

ENATE CHARDONNAY F.B. 2008
·       Bodega: ENATE (Grupo Nozar).
·       Zona: D.O. Somontano (Huesca).
·       Tipo de vino: Blanco con madera (f.b.).
·       Meses en barrica: 6 meses en barricas nuevas de roble francés.
·       Variedades: Chardonnay.
·       % alcohol: 14%.
·       Precio aprox.: 15€.
·       www.enate.es
·       Punt. personal (0-100): 91 ptos.





En la copa se aprecia un bonito vestido amarillo paja con una espectacular y brillante herradura dorada, propia de la variedad y crianza en madera. Limpidez absoluta con lágrimas finas y rápidas cayendo por el cristal.
Nariz agradable, pero de baja intensidad. Al agitar la copa, sube su intensidad con aromas sutiles de fruta blanca (pera), piña, lichis, perfume de flores blancas, lías, vainilla, junto a un eucalipto refrescante; todos ellos sin resaltar uno sobre otro, con un marcado carácter cremoso.
Boca redonda, donde la acidez refresca. Su peso en boca es notable, debido posiblemente a sus 14 grados de alcohol, aunque sin molestar. Recorrido rápido, graso y algo secante al final a causa de los taninos de la madera nueva. En la retronasal podemos encontrar aromas de fruta de hueso amarilla (melocotón), junto con olores agradables de mantequilla amarilla y sutiles notas de ceniza.
La cata se realizó con el vino a 13 grados de temperatura. Pasados 10 minutos, se hacía notar más el alcohol, y la sequedad de la madera hacía más presencia. Los aromas también se potenciaron, apareciendo incluso alguno nuevo como la almendra tostada y el Baileys.
La temperatura del vino es importante. Para acompañar una comida, lo recomendable es tomar este tipo de vinos a unos 10-12 grados, pero para analizarlos o descomponerlos yo aconsejaría catarlos a unos 15-16 grados, ya que se acentúan los aromas y sabores, y el alcohol no sobresale todavía.
En definitiva, es un vino blanco con alma de tinto, por su vinificación, gran estructura, 14 grados de alcohol y peso, aunque complejo, elegante y con frescura.
Cata descriptiva de este vino en la “Guía Peñín 2011”, valorada con 94 puntos:
Color amarillo brillante. Aroma roble cremoso, hierbas de monte, elegante. Boca sabroso, graso, buena acidez, redondo, cremoso.


   


Este vino acompañó a un plato de macarrones con salmón, nata, queso de cabra rayado y eneldo. ¡Para chuparse los dedos!



 Seguro que, rendido ante la gran calidad y precios ajustados de muchos de estos vinos de esta bodega aragonesa, caerá más de una botella para ser analizada por el presente en este blog. ¡Vivan los vinos del Somontano, y hasta luego!