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viernes, 28 de diciembre de 2012

Vendimia Bajo la Luz de la Luna




En este post no voy a escribiros sobre un vino en concreto como lo he hecho en anteriores ocasiones. Os voy a hablar sobre algunas de las ventajas que tiene vendimiar en la noche, cuando la mayoría de los mortales estamos durmiendo. Es una práctica que está revolucionando la fase de la vendimia, incluso en el Marco de Jerez cuyas raíces y tradiciones vienen de siglos atrás.




Siempre me ha llamado mucho la atención todo lo que conlleva una vendimia, esa parte de la viticultura tan importante o mejor dicho, el fin de la viticultura, la corta de la uva para terminar creando el vino. Es un ejercicio algo misterioso para los que no lo conocemos, pero también es muy duro, ya que son muchas horas cortando racimos guardando una postura torcida bajo las altas temperaturas veraniegas de Agosto o Septiembre. Ya llevaba unos cuantos años queriendo participar en alguna, pero no con fines económicos sino para aprender y experimentar qué se les pasa a esos vendimiadores por la cabeza cuando están cortando. Así que, aprovechando un proyecto fotográfico de fin de curso que un amigo tenía que realizar, le propuse que lo encaminara a las bellas imágenes que pudieran salir de lo que es una vendimia, y más si esta se llevaba a cabo por la noche. Sí, han leído bien, de noche, lo que técnicamente se denomina como una VENDIMIA NOCTURNA. Sabía de algunas vendimias nocturnas que mi amigo Willy Pérez, de Bodegas Luís Pérez, había realizado el año pasado así que, rápidamente, me puse en contacto con él para que me dijera si este año también tenía la intención de realizarla y me diese la fecha de la misma. Por lo visto, a partir de este año, todas las vendimias en Bodegas Luís Pérez se realizarán por la noche. Willy nos invita rápidamente a que asistamos a la siguiente vendimia y podamos tomar todas las fotos posibles.


visitas bodegas luis perez
Padre e hijo con un mismo sentimieto... su amor por el vino.
(Imagen atrapada de su página web)

Hablando con Willy, me explica las razones por las cuales se decide a realizar la corta a estas horas del día, o mejor dicho de la noche. Son varias, pero fundamentalmente están basadas en conseguir extraer la máxima calidad de cada grano de uva en el mejor estado sanitario posible, siempre en pos de elaborar el mejor vino que la uva permita:
Mejor sanidad de las uvas. En la vendimia diurna, la uva entra en bodega a una temperatura elevada (28-31 grados) perdiendo algo de dureza por lo que muchas de ellas se rompen a consecuencia de los movimientos bruscos en el trajineo de las cajas y de los tractores. En la vendimia nocturna, sin embargo, se evita este error ya que, debido a la temperatura más baja de la noche, el fruto está más fresco y entero, es decir duro, evitando que la uva se rompa con tanta facilidad, tanto en el transporte como en el despalillado.
Se ahorra en costes y energía. De 28-31 grados del día pasamos a 18-21 grados de la noche, 10 grados menos que evitan muchos problemas en la elaboración del vino y con los que también se ahorran en energía eléctrica y en la utilización de nieve carbónica (anhídrido carbónico congelado). Este método consiste en la utilización de hielo seco o anhídrido carbónico a unos 80 grados bajo cero para conseguir bajar la temperatura de la uva unos 4 o 5 grados sobre cero en una maceración prefermentativa durante unos 10 días antes del prensado. De este modo, la uva no fermenta ya que es necesario como mínimo unos 11 o 12 grados para su fermentación. Así, las células internas de los hollejos se rompen, por lo que las uvas desprenden más aromas y más terpenos dando vinos complejos con más cuerpo y afrutados. Es una técnica moderna pero también costosa ya que la nieve carbónica es carísima, por lo que contra menos se utilice menores gastos ocasionará.
Mejora del rendimiento de la uva. Con la temperatura más baja de la noche, el fruto está más fresco y con una estructura más “entera”. Esto nos asegura que la uva retenga todas sus buenas propiedades desde que es cortada en la cepa hasta que es estrujada en bodega, regalándonos el 100% de sus olores, sabores, etc. A mayor rendimiento de la uva mayor calidad en el vino final.
Mejora el rendimiento de los jornaleros. En Bodegas Luís Pérez se vendimia íntegramente con cortadores profesionales de forma manual, al contrario de otras bodegas que lo hacen de forma mecánica (máquina vendimiadora). Esto está íntimamente ligado a la calidad del producto final, es decir, el vino. Las inclemencias del sol en esas fechas del año obligan a realizar un esfuerzo máximo combatiendo altas temperaturas que, sin embargo, por la noche cuando refresca se sobrelleva mejor proporcionando un trabajo menos fatigoso, interviniendo directamente en el estado de ánimo de los trabajadores que realizan la corta con una actitud más positiva. Esto influye indirectamente en la selección de los racimos recogidos. El resultado son uvas de calidad indispensables para elaborar el mejor vino posible.
Estas son las principales ventajas que aporta esta práctica nocturna, cuyo primer instigador en España fue el conocido Marqués de Griñón (Carlos Falcó) en Dominio de Valdepusa (Toledo). A todo esto, también incluimos que en Bodegas Luís Pérez se realiza una vendimia selectiva en la que se escogen las parcelas cuyos racimos están en su punto óptimo de madurez, parcela a parcela, incluso pasando más de dos veces esperando al punto óptimo del racimo en diferentes fechas; y también una selección manual en mesa una vez que los racimos llegan a la bodega eligiendo las uvas idóneas (verdes, pasadas y hojas se apartan). El resultado son vinos cuya materia prima es de primera calidad mundial, capaz de transmitir todo lo que la tierra nos da, una singularidad que hoy en día es un factor determinante para destacar sobre los demás.
A continuación os dejo un vídeo con algunas de las bellas fotos que se tomaron esa noche, realizado por mi amigo Sergio Gutiérrez Blanco, excelente fotógrafo y mejor persona, el cual quedó maravillado con tanta belleza bajo la tímida luz de la luna y las estrellas. Que lo disfruten:



Gracias Willy por darme la oportunidad de experimentar esta práctica artesanal bajo un manto de estrellas.

lunes, 18 de junio de 2012

CALLENCATAS - Pagos de Familia de Marqués de Griñón





Hay muchas formas para que la gente se acerque a lo que es el “mundo del vino”. Catas para principiantes, presentaciones de bodegas en vinotecas y restaurantes, ferias en torno al vino, etc. Pero una muy original que se practica en Cádiz son las CALLENCATAS, que consisten en realizar catas y presentaciones de bodegas venidas de toda España en terrazas de restaurantes en plena calle.


Aquí, se aplica el refrán: “si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma”. Esto es una buena idea del GRUPO MAGERIT, dirigido por Josefina Armental Fopiani, para expandir esta cultura tan nuestra pero a la vez tan desconocida por la mayoría de los mortales. Eligen un buen restaurante y una bonita terraza, y ahí en plena calle, en un bonito rincón de Cádiz (que los hay muchos) imparten las catas. En resumen, podría decir que es una original práctica que mezcla los aromas de los vinos con el ruido callejero y las
miradas curiosas de los transeúntes.
En esta cata que yo asistí, la bodega invitada fue DOMINIO DE VALDEPUSA, de PAGOS DE FAMILIA DE MARQUÉS DE GRIÑÓN, y se llevó a cabo en la terraza del restaurante "Abuela Elfrides" de la plaza San Agustín. Esta bodega toledana, a la que anteriormente he dedicado un post con su vino CALIZA, tuvo como representante a su director comercial Eloy Ramírez, que se manejó bien en la calle, solventando algunas adversidades curiosas. Catamos cuatro vinos y tres aceites de la bodega. Los vinos fueron los monovarietales de la bodega: CABERNET SAUVIGNON 2006, SYRAH 2006PETIT VERDOT 2006 y “EL RINCÓN” 2007,un nuevo experimento con indicación de D.O. Vinos de Madrid de apenas 1600 botellas, elaborado con la inusual casta garnacha tintorera, cuya principal característica diferenciadora es su pulpa coloreada. Son vinos intensos y cubiertos, todos con un denominador común, su alto grado alcohólico (14,5 o 15%). Por esto, son vinos que tienen su público, muy frutosos y complejos, pero a la vez robustos, carnosos y tánicos. Todo depende de gustos y momentos, ya que personalmente, creo que son caldos hechos para acompañar comidas contundentes y grasas. Por otra parte, los aceites fueron también de muy buena calidad. Uno elaborado con arbequina y otro con picual, y un tercero de una mezcla de los dos. Aceites intensos, potentes y complejos; uno más picante que el otro, y otro más especiado. Excelentes.


Pero lo mejor de la tarde no fueron ni los vinos ni los aceites sino la buena compañía en la mesa. Estuve gratamente acompañado por una pareja de ancianos que aman los buenos vinos como yo. Muy amables, me preguntaron si se podían sentar a mi lado en la misma mesa, y yo acepté plácidamente. Rápidamente me percaté de que el marido era ciego y eso me sembró una gran duda… ¿cómo influye la falta de vista en la apreciación y análisis de los vinos? Os puedo asegurar que la vista es una fase en el análisis de los vinos muy influyente pero no determinante. Hay vinos tintos poco cubiertos que parecen rosados, o rosados de gran capa que pasan por tintos. Los colores se los iba preguntando a su esposa y se hacía una idea, pero los aromas y los gustos los captaba con una facilidad increíble. Al parecer, los invidentes tienen el sentido del olfato y del gusto más desarrollados que los demás, y por eso captan nuevos aromas y descubren más gustos en boca que pueden pasar desapercibidos para otros. Una frase que se me quedó grabada de esta persona fue: “Me encantan los aromas complejos de estos vinos, pero hay un perfume de una señora cercana que me está matando”.
Prueben, y hagan el intento de catar vinos con una venda en los ojos. Seguro que es una experiencia muy positiva que ayuda a desarrollar mejor el olfato y el gusto. Un nuevo mundo de intensas sensaciones nos esperan.
Hasta otra!!

viernes, 16 de marzo de 2012

El "Príncipe" de los tintos de Ronda

De la relevancia que están teniendo los tintos andaluces en la última década en el mercado del vino español tienen gran culpa, si así se puede decir, los tintos de la Serranía de Ronda (D.O. Vinos de Málaga), que de alguna forma, gracias a la altitud y al clima de la zona tan beneficios para la vid, están revolucionando la visión de los nuevos y modernos vinos que están conquistando cada vez a más paladares. Son ya unas cuantas bodegas, que con la ilusión y el esfuerzo de nuevos viticultores locales y foráneos, ofrecen calidad en estas tierras malagueñas, como Bodegas Doña Felisa, Bodegas La Sangre de Ronda, Bodegas Joaquín Fernández, Bodegas Descalzos Viejos, Bodega F.Schatz, Bodegas Cuesta la Viña, Bodegas Kieninger, Bodegas Conrad, Bodegas Cortijo los Aguilares, Bodegas Pasos Largos, Bodegas Vetas… y algunas más que seguro se me escapan. Pero la pionera que introdujo la viticultura y enología modernas en estas hermosas tierras fue Bodegas Cortijo Las Monjas (al igual que el viticultor alemán Federico Schatz, de Bodega F. Schatz), a través del Príncipe Alfonso de Hohenlohe (Viñedos y Bodega Príncipe Alfonso de Hohenlohe).


Príncipe Alfonso de Hohenlohe
 Este personaje mediático (1924-2003), creador del Marbella Club y del Sanlúcar Club de Campo, traslada su residencia a esta finca de la Serranía de Ronda, asentándose definitivamente en la provincia malagueña, en la que hizo fuertes inversiones inmobiliarias y de la que estuvo siempre enamorado. Planta 15 hectáreas de las variedades foráneas cabernet sauvignon, syrah, merlot y petit verdot, y de la española tempranillo, comenzando así su andadura vinícola en tierras andaluzas asesorado por Carlos Falcó, gran amigo suyo, y recordándonos con su buen hacer, que Ronda es tierra de vinos, ya que así lo demuestra su historia.
Con el indicativo de “Vino de Mesa de Andalucía” este tinto, Príncipe Alfonso de Hohenlohe Reserva Privada 2007, pertenece a una serie numerada de 51000 botellas de las que esta, de la que yo hago el análisis, es la número 001666. Ha sido elaborado en el Cortijo Las Monjas de Ronda a unos 700 metros de altitud, ideal para la maduración y sanidad de las uvas, en suelos arcilloso-arenosos a partir de las variedades cabernet sauvignon, syrah, merlot y tempranillo, y madurado durante 12 meses en barricas de roble francés y americano.

En copa nos muestra un coqueto color rojo rubí, brillante, cristalino, algo abierto con ribetes rosados, fluido. Nariz medio intensa, expresiva y sutil, con evocaciones de fruta roja licorosa, balsámicos, florales, y madera presente con recuerdos de especias dulces (canelas) sobre un fondo mineral. En boca se nos expone con frescura, algo blanda y plana en aromas con unos taninos casi imperceptibles (fácil de beber), cediéndonos un post-gusto pétreo y una sensación parecida al sabor de un chicle de fresa mascado durante mucho tiempo. En resumen, es un vino que nos dice mucho más en nariz que en boca, pero debemos recordar que el vino está hecho para ser bebido, pues es una bebida. Espero que el otro vino de esta bodega, Andalus Principe Alfonso de Hohenlohe Petit Verdot, demuestre algo más que este tradicional vino. En cuanto a su compañía en la mesa, se asociaría bien con platos algo complejos pero no muy contundentes, sin salsas fuertes, ya que es un vino de poca estructura y taninos sedosos.  
La contra-etiqueta de esta botella refleja que este vino pertenece a la indicación de “Vino de Mesa de Andalucía”, pero tengo que recordar que esta indicación es muy joven. Legalmente, entró en vigor con el nuevo Reglamento del 2008. Antes se indicaba como “Vino de Mesa”, el escalón más bajo de todas las categorías, y era la indicación obligatoria para el vino que no estaba acogido a ninguna denominación de origen ni indicación geográfica. Además, no podía indicar su región de producción, el año de la cosecha ni la variedad de uva. Pero la cosa ha cambiado un poco, vamos mejorando. A partir del 2008, es obligatorio mostrar la indicación geográfica, el área geográfica, las variedades de uvas empleadas y el tipo de vino. Pero esta indicación no es necesariamente un signo de baja calidad, todo lo contrario. Es la única forma que tienen algunos viticultores artesanos o creativos para poder sacar al mercado a sus vinos que se salen del redil, por el simple hecho de no seguir las numerosas y “caras” reglas de las distintas Denominaciones de Origen. Es como poner fronteras a las iniciativas y la creatividad.
Desde el año 2000, la bodega pertenece al Grupo Arco, llamado actualmente “Arco Wine Investment Group”, de donde son también bodegas como Berberana o Marqués de Griñón, por nombrar algunas. La finca posee una casa-cortijo típicamente andaluza, y una extensión de más de 15 hectáreas de viñedo encaminadas a las tan de moda rutas enoturísticas (Ruta de los Vinos y Bodegas de Ronda) tan preciosas.

Actualmente, la viticultura en la Serranía de Ronda es uno de los sectores con más futuro en la economía rondeña, gracias a la gran demanda de sus tintos, considerados por muchos como los mejores de Andalucía por su altísima calidad. Son bodegas y viñedos preciosos, como lo es su hermosa ciudad, liderados por familias que te ofrecen que pases a su casa y puedas comprobar en persona cómo trabajan, cómo hacen el vino y lo cuidan, para que llegue a nosotros y podamos disfrutarlo. Una de las mejores y más preciosas regiones vinícolas que puedo aconsejar. ¡Animaos a visitarla y seguro que os dejará embelesados!
Hasta pronto!!  

martes, 3 de mayo de 2011

TAGONIUS CRIANZA 2004, un grande de Madrid.

 Elegimos uno de esos vinos guardados en los botelleros del club The Wine Room, que estaban limándose en botella. Una bonita botella bordelesa de calidad, que nos transmite un mensaje. Es una de esas botellas denominadas de “vino de guarda”,  con cristal oscuro y grueso, en las que es difícil el escanciado del propio vino por su peso, lo preserva de la luz, vibraciones y rotura por golpes, evitando una evolución negativa.


Forma de la botella en su extremo
inferior para el depósito de los
sedimentos.
 Este tinto, de la menospreciada D.O. Vinos de Madrid, se llama Tagonius, en honor  al rio Tajuña que pasa por la localidad de Tielmes, dentro de la subzona de Arganda del Rey, que es una de las tres zonas vinícolas más grande de esta D.O. del centro de España, donde también se localiza la bodega con su mismo nombre (Bodegas Tagonius).
Bodegas Tagonius se fundó en el año 2000 como proyecto vitivinícola del grupo empresarial Foxá, en el que también se elaboran aceites y vinagres de alta calidad. Destacaremos que en esta bodega también se elaboran vinos kosher bajo la marca “Tikvah”, para el consumo de las comunidades judías con sus excesivos controles y reglas, siempre regidas por un rabino judío. Otro tanto a favor de esta bodega es su completísimo e innovador laboratorio con los últimos avances tecnológicos para controlar tanto los vinos como los aceites y vinagres.


Ignacio de Miguel, reputado enólogo.
 

La marca de vinos Tagonius fue inicialmente asesorada por el prestigioso enólogo Ignacio de Miguel, especializado en la asesoría de la composición de vinos mediante la cata. Este reputado enólogo, profundo entusiasta de Castilla-La Mancha, trabaja con los enólogos de más de veinte bodegas de toda España y les informa de lo que está pasando en el mercado para que tengan éxito dentro del mismo. Comenzó elaborando Dehesa del Carrizal, de Marcial Gómez Sequeira, para seguir con Pago de Vallegarcía, de Alfonso Cortina; también asesora a Estancia Piedra, El Regajal, Martúe, Pasos Largos, el QP de Rioja, Pago de Larrainzar, el último proyecto llamado 14 Viñas, y su vino propio el tinto Zumaque de Broteas, entre otros. Según nos cuenta Ignacio de Miguel, todo su conocimiento sobre la asesoría de la composición de los vinos mediante la cata, se lo debe a Michel Rolland, ya que trabajó con él en Dominio de Valdepusa (también coincidió con Emile Peynaud y Richard Smart ) gracias a la amistad que su padre tenía con el Marqués de Griñón. Seguro que catamos más vinos que tengan que deber algo a este profesional de la élite en la enología española.
La añada de este vino que vamos a analizar, la del 2004, es una añada especial para la bodega. Fue valorada  por el prestigioso y polémico gurú del vino, Robert M. Parker, con 91 puntos, tal y como se puede apreciar en la etiqueta de la botella. También fue galardonada con la medalla de plata en Mundus Vini 2006 y la medalla de oro 2007 del Concours Mondial Bruxelles, entre otros premios.

                                      

TAGONIUS CRIANZA 2004
·       Bodega: Bodegas Tagonius.
·       Zona: D.O. Vinos de Madrid (Subzona de Arganda del Rey).
·       Tipo de vino: Tinto con madera.
·       Meses en barrica: 9 meses en barricas de roble francés (80%) y americano (20%), y 18 meses en botella, más los meses en mi bodega.
·       Variedades: Tempranillo, cabernet sauvignon y syrah.
·       % alcohol: 14,5%.
·       Precio aprox.: 9€.
·       Punt. Personal (0-100): 62 ptos.

Existe una contradicción en la información de las variedades empleadas en la elaboración del vino. En la etiqueta del reverso de la botella nos informa de que la única variedad empleada es la tempranillo; sin embargo, en la página web de dicha bodega se contradicen, añadiendo a la cabernet sauvignon y a la syrah. No puedo decir que sea un error, pero si pienso que es una falta de información vital para aficionados y profesionales del vino.



Contraetiqueta deteriorada por su reposo en botellero.


Copa tipo Borgoña.
Decido utilizar para la cata una copa tipo borgoña que refleje mejor los aromas sutiles de este vino, fruto de la evolución de una crianza en barrica y botella. Analizo también la botella de vino a través de la luz de una vela para decidir, como nos indica la contraetiqueta, si es conveniente la decantación. No se visualiza ningún poso ni partícula en suspensión, así que decido no decantarlo.


Este vino colorea la copa con un bonito rojo picota medianamente cubierto, brillante y cristalino con ribetes granate. Densidad media-baja con lágrimas tintadas en la copa medio-rápidas.
Nariz agradable y de intensidad sorprendentemente baja en el primer acercamiento de la nariz sin agitar la copa. Cuando la agitamos, sube su intensidad con aromas elegantes de fragancias de frutos rojos en sazón (fresones y cerezas), seguido de un roble avainillado rodeado de especias dulces, como la canela, y un fondo de monte bajo (tomillo) y flores (lirios).
El encuentro con la boca es abocada, con aristas de acidez (que nos revela su potencial de guarda) y un cuerpo ligero con un paso de boca rápido pero persistente que nos deja en boca los recuerdos frutales y especiados de la madera. El aspecto negativo es la sensación de verdor o amargor en la retronasal, que enmascara la frutosidad que encontramos en nariz. No sé, pero puede ser debido a la no correcta maduración en la vendimia de algunas de las tres variedades empleadas, o al aporte vegetal que, a veces, se encuentra en la cabernet sauvignon.
De todas formas es un vino correcto aunque, personalmente, esperaba más de él. Tal vez, necesitaba más tiempo en botella.
Habrá que seguirlo, comprando alguna botella de otra cosecha.


CALIZA 2006, de los Montes de Toledo

El nombre de este vino, “Caliza”,  hace referencia al subsuelo del pago de dónde procede: “Dominio de Valdepusa”. Los suelos están formados por un estrato superficial de 30 a 50 cm de arcilla, que descansa sobre el subsuelo de piedra caliza. El propósito de este vino es expresar la personalidad y mineralidad de este pago. Así, la arcilla aporta poder, complejidad e intensidad; y la caliza, elegancia y textura aterciopelada a sus taninos. Esto se consigue mediante el desarrollo de un sistema radicular profundo, para extraer los minerales del subsuelo.

Carlos Falcó con su hija Sandra.
Dominio de Valdepusa es propiedad del viticultor, innovador y amante del vino Carlos Falcó, “Marqués de Griñón”. A esta propiedad le fue concedida en 2002, por el Estado español, la primera Denominación de Origen de Pago. En el 2003 la Unión Europea lo convalidó, pasando a ser la primera finca española en recibir este reconocimiento, sólo obtenido anteriormente por pagos fantásticos como Sassicaia de la Toscana o Romanee Conti de Borgoña. 


Dominio de Valdepusa.

Dominio de Valdepusa está situada en los Montes de Toledo, de Castilla la Mancha, junto al río Tajo, y es una de las regiones con mayor insolación de Europa (3000 horas al año, ¡una barbaridad!). Su clima es continental, con veranos secos y calurosos, e inviernos fríos; durante el día también existe una gran amplitud térmica, tan importante para la maduración fenólica de la uva. Las precipitaciones tienen una media de 450mm. Los viñedos están compuestos por 14 ha de cabernet sauvignon plantadas en 1974, plantaciones pioneras en España de syrah y petit verdot, y la última en plantarse de graciano.
La colección de vinos se dividen en tintos varietales (cabernet sauvignon, syrah, petit verdot y AAA) y plurivarietales (Eméritus, Caliza y Summa Varietalis).
Dominio de Valdepusa está asesorado por lo mejor en el mundo del vino:
-         En la enolología por el prestigioso enólogo bordelés Michel Rolland.

Técnicas avanzadas para las cepas.


Riego por goteo.

-         En las técnicas del sistema de conducción (Canopy Management) de última generación, por el célebre experto vitícola Richard Smart. Pionera en España de este tipo de conducción, permite a la planta recibir una insolación uniforme de sus hojas y racimos y su maduración homogénea, obteniendo un elevado contenido de polifenoles (taninos) y de antocianos( pigmentos colorantes). Esto dá un gran equilibrio entre fruta-alcohol-acidez.
-         En el estudio del suelo por el equipo formado por el agrónomo Claude Bourguignon y su esposa Lydia, responsables de viñedos tan auténticos como Domaine de la Romanée Conti o Domaine Leflaive en Borgoña. Ejemplos de técnicas son: evitar el laboreo del suelo del viñedo de la graciano, sustituyéndolo por un material acolchado superficial (mulching); el uso de macetas ceptonic, para lograr que las raíces profundicen en el subsuelo de caliza, evitando los primeros 25 cm de suelo arcilloso; la alta densidad de plantación (5.000 vides/ha); el riego por goteo, de la cual es pionera en España en 1974 traída por el mismo Marqués de Griñón; la eliminación de raíces superficiales; etc.
En Dominio de Valdepusa también se instaló un moderno sistema de aire acondicionado con control higométrico para que la crianza de sus vinos se dé en unas condiciones constantemente reguladas en la bodega. Sólo emplean barricas nuevas de roble francés o seminuevas de Allier, y se evitan los trasiegos, las filtraciones y las clarificaciones innecesarias.
La bodega está situada como un chateau bordelés, es decir, rodeada de sus viñedos. El vino también sigue el estilo bordelés, con potencia y claridad de matices, con dos buenas cepas francesas aromáticas y seductoras, e intentando transmitir la esencia del terruño a través de la mineralidad del subsuelo del que procede este pago.
Querría desde aquí dar mi felicitación al Marqués de Griñón y a todo su equipo, por permitirnos disfrutar a todos los que podamos comprar alguna de esas botellas a tan sólo 12€, y animarle para que siga sacando vinos tan espectaculares y de alta calidad a este modesto precio.
Vamos entonces a conocer este gran vino más de cerca.

CALIZA 2006 de Dominio de Valdepusa
·       Bodega: Pagos de Familia Marqués de Griñón.
·       Zona: D.O. Pago Dominio de Valdepusa (Toledo).
·       Tipo de vino: Tinto con madera.
·       Meses en barrica: 10 meses en barricas de roble francés.
·       Variedades: Syrah y petit verdot.
·       % alcohol: 14,5%.
·       Precio aprox.: 10€.
·       Punt. Personal (0-100): 92 ptos.


Se presenta un vino tinto de precioso y brillante color rojo picota, con tonos cereza que denotan su juventud, es decir, el momento de su vida. Su capa o carga de color es media-alta, propia de elaboraciones modernas y selectivas, o también debido a la zona interior del que procede. Totalmente límpido y cristalino en su limpieza,  con una densidad media-alta a causa principalmente de su alto contenido alcohólico (14´5 grados), como nos demuestran sus lentas lágrimas que acarician la copa.
Nariz explosiva y agradable, con una intensidad enorme de frutos rojos al licor como la cereza y algo de ciruela, balsámicos (eucalipto y romero), aunque también elegante con aromas florales (“dama de noche” y violetas) y mineral de fondo, quedando modestamente detrás la madera con su característico toque avainillado.
La entrada en boca es amable y golosa, con una acidez fresca y un cuerpo medio-alto con un paso de boca ligero pero con sentimiento (para nada se notan esos 14´5 grados de alcohol). En la retronasal encontramos la fruta roja, la piedra húmeda, tinta china, y leves toques silvestres a vinagrillos del campo al final. Los taninos están totalmente integrados, no distorsionan este gran “vino-orquesta” de los Montes de Toledo.



Corcho tintado,  indicativo de la permanencia horizontal
de la botella.




La temperatura de consumo de estos vinos es determinante. Lo aconsejable es tomarlos a una relativamente baja, de 14 a 16 grados, para que no resalte su alto grado alcohólico.


Corcho tintado,  indicativo de la permanencia horizontal
de la botella.