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viernes, 14 de diciembre de 2012

ENOTURISMO... Spirit Sherry y Enotour




De nuevo, un encuentro entre blogueros o amigos para disfrutar de la cultura de nuestra zona, de su gastronomía y su historia. Esta vez, la razón es una práctica que está cogiendo cada vez más cabida en el ámbito turístico nacional. Es el Enoturismo o Turismo Enológico, que consiste en visitar bodegas, viñedos, o cualquier zona o municipio con el fin de conocer y probar sus vinos, elaboraciones y su cultura e historia vinícolas.




En mi caso, la zona del Marco de Jerez está viviendo un crecimiento notable de esta práctica con nuevos proyectos relacionados con este tipo de turismo. Junto a la zona de la Rioja, el marco jerezano es el destino más visitado por foráneos que vienen atraídos por una elaboración muy diferente a la típica y universal crianza estática de vinos, y por su inmensa cultura. Y esto se va notando. A raíz de esto, bodegas y jóvenes emprendedores ven una factible salida para pasar esta dura época de decaimiento económico.
En este nuevo post os quiero hablar sobre dos de estos proyectos relacionados con esta apasionante práctica… ENOTOUR y SPIRIT SHERRY.

Sobre ENOTOUR ya he dedicado algunos párrafos en este blog. Una genial idea de Rafael de la Cruz para poner en práctica el enoturismo de la zona del Marco, y más concretamente de su Sanlúcar de Barrameda. Además, está completada con una estupenda tienda virtual que ofrece vinos (con especial atención a las Manzanillas) y productos de la zona llamada TodoaGranel. Es para mí, un ejemplo a seguir si queremos darle el verdadero valor a nuestros productos, porque debemos ser los primeros en saber apreciarlos para que los que se interesan por ellos tengan una seguridad en su calidad. Y calidad hay mucha, pero que mucha en nuestra tierra.

SPIRIT SHERRY es el otro proyecto enoturístico, llevado a cabo por dos jóvenes emprendedores enamorados de su tierra y su cultura. Su lema es “Spirit Sherry, donde nace… el espíritu del vino”, y nos ofrecen visitas guiadas a la viña, catas, gastronomía de la zona, descubrir la historia del “jerez”, curso a nobeles para aprender el arte de “venenciar”, etc. Estos dos jóvenes son Cecilia Rodríguez Roa y Eduardo Valderas Otero, y tienen la suficiente fuerza e ilusión como para hacer realidad una empresa que se abra camino en este duro mundo del vino, y más en estos años difíciles, pero ahí están.

Volviendo al encuentro entre blogueros, el motivo fue conocer las instalaciones de SPIRIT SHERRY con la organización de ENOTOUR, para que comprobáramos de primera mano las buenas intenciones de ambas empresas enoturísticas e hiciéramos eco (divulgar on-line) de sus propuestas. La furgoneta de ENOTOUR trasladó a la mayoría de los asistentes hasta viña La Zarzuela (Autovía A-480 Jerez-Sanlúcar, salida 21, Ctra. de Las Tablas) donde se encuentra la finca de SPIRIT SHERRY, rodeado de unas 5 hectáreas de viñedos que pertenecen al mítico pago de Balbaína. Estos viñedos son propiedad de la Bodega Williams & Humbert para la elaboración de algunos de sus muchos vinos. Eduardo y Cecilia nos reciben con unas copas de bienvenida (riquísimo moscatel de Chipiona y polvorones traídos por Rafael) y luego pasan a explicarnos su proyecto de una forma muy dinámica y entretenida. Los asistentes fueron:
-     Jose Augusto (Novena Provincia) y su mujer Pilar.
-     Virginia Miller y su marido, de la empresa Discover Sherry.
-     Pilar y Juan Antonio, del blog gastronómico Tubal.
-     Rafael de la Cruz y su mujer, de Enotour y TodoaGranel.
-     Ángela Gallego, del Grupo Gastronómico El Almirez.
-     Miguel y Lole, del blog gastronómico Pino Viejo.
-     José María Guzmán, del blog gastronómico Mi abuela no sabía cocinar.
-     Manuel Ruíz Torres, del blog gastronómico Cádiz Gusta.
-     Juan Manuel Figuereo, del blog sobre vinos De copas con Baco.

Las actividades que realizamos fueron variadas y muy didácticas. Empezamos con un paseo por el viñedo con diferentes explicaciones relacionadas con el tipo de cultivo, la poda, el terreno, los trabajos en el campo… para que comprendiéramos el trabajo tan importante y decisivo de los jornaleros en el producto final que es el vino. A continuación, clases teóricas sobre los estados fenológicos de la vid durante las diferentes estaciones y las tareas en la viña (aserpiado, podas, vendimia, soleo e injertos). Un poco de historia sobre el Vino de Jerez, sus bodegas, la zona…

Nos enseñaron también uno de los instrumentos que se utiliza para decidir la fecha de la vendimia como es el “refractómetro”, con el que se mide el probable grado alcohólico según el azúcar existente en la uva, tan importante para una correcta fermentación alcohólica; es el índice de maduración de la uva. La visita también incluye una cata de algunos de los diferentes tipos de vinos del Marco de Jerez (fino, oloroso, amontillado, cream y Pedro Ximénez) para conocer sus características y diferencias. Y una sorpresa final… un curso de iniciación al arte de la venencia, donde los asistentes pudimos comprobar nuestro equilibrio a la hora de escanciar vino (en este caso fue con agua) desde la venencia a la copa; vamos, todo un logro para los que nos reunimos ese día.

Para terminar tan agradable visita, nos sentaron dentro de la casa donde descansan y reponen fuerzas los jornaleros, sirviéndonos vino fino y manzanilla con diferentes tipos de chacinas y embutidos de la zona. Todo estaba para chuparse los dedos!!

En resumen, un encuentro donde se pudo disfrutar de parte de nuestra cultura y sus vinos rodeado de buenos amigos y profesionales del mundo gastronómico en un paisaje maravilloso.
El enoturismo en la zona del Marco de Jerez es una práctica que está “in crescendo”, pero ni mucho menos es algo nuevo. Según he podido leer, Jerez fue pionera en España en esta práctica turística a finales del siglo XIX, ya que según numerosos escritos antiguos, el turismo del vino empezó como visitas a bodegas de forma más o menos organizada por ilustres y la realeza. Así que, de alguna manera, se puede decir que el Marco de Jerez retoma esta práctica tan importante e ilusionante para la zona y el país. Este es el camino a seguir para que estos vinos vuelvan a ser conocidos como antes, los más cotizados y valorados en el mundo.
Hasta pronto y ¡¡Viva el Enoturismo!!
 







domingo, 28 de octubre de 2012

MANZANILLEANDO... el carácter de lo auténtico.



Que el vino me entusiasma, que es mi pasión, que me vuelve loco… no es un secreto, todos lo sabéis. Pero cuando tengo que coger el coche para ir a mi wine-city preferida, se me ponen los bellos de punta, incluso me pongo un poco nervioso por volver a verme con ella, con Sanlúcar de Barrameda. Y esto que digo no es ninguna estupidez, no sólo lo digo yo, os lo aseguro. Dice un refrán que quien va a Sanlúcar seguro que vuelve, por su gente, por sus bodegas, por su “Bajo Guía”, por sus encantos… por su vino, la Manzanilla. Y es que el que ha estado allí os lo puede decir, Sanlúcar tiene un olor especial. No son olores, en realidad son aromas como los de sus Manzanillas, a brisa marinera en bajamar, a flores de manzanilla (de ahí viene su nombre), a levaduras dulces, etc. Este vino encaja totalmente con la personalidad de la ciudad, es el perfume de Sanlúcar que va recorriendo todas sus viejas calles para enamorarte. Este sí que es un vino que sabe a mar, salino, fresco, seco y eterno, impresionante influencia atlántica.
Cuando pruebo un vino busco, a parte de su calidad, que me hable, que me cuente dónde nació, cómo ha crecido, en definitiva, que exprese el lugar de donde sale. Y para esto la Manzanilla es única.

Entrando en materia, la razón de mi visita a esta ciudad fue la de volver a encontrarme con un gran amigo que lleva al vino de su tierra como estandarte allá por donde va. Su nombre es Rafael de la Cruz, enamorado de su trabajo, gerente y propietario de la página web “Todoagranel”, dedicada a la venta de vinos y productos de la tierra y mar de Cádiz y más concretamente a su pasión… las Manzanillas. Es un hombre inquieto, buscador de nuevos horizontes donde poder desarrollar su actividad, dar a conocer la cultura y los vinos de su Sanlúcar natal. Una de estas iniciativas fue la de crear un centro informativo donde poder dar a conocer a los enoturistas todo lo que rodea a esta ciudad y sus alrededores. Es un pequeño pero ameno local que muestra muchos productos, principalmente vinos, para que los interesados tengan contacto real. El trato es muy personal, familiar diría yo, informándote de todos los acontecimientos que esta empresa crea alrededor de los vinos, lo que se llama ahora enoturismo, vaya. Con relación a esto, creó una empresa on-line con el nombre de “Enotour”, donde se realizan determinados viajes o actividades relacionadas con el turismo vinícola de la zona. Esta iniciativa ha sido un boom en la ciudad, atrayendo a muchos curiosos de todas partes del planeta (incluso a asiáticos) deseosos de probar tan excelentes caldos de personalidad abrumadora.

Nada más llegar, me da la bienvenida de la mejor forma posible, con un abrazo y una buena copa de MANZANILLA DE LA CASA de Elías González Guzmán. Una manzanilla proveniente de una selección de las botas de la Reserva Familiar de esta bodega que comercializa, en contadísimas botellas de medio litro, directamente desde la bota, es decir “en rama”, únicamente con una clarificación en frío que respeta todas las virtudes y bondades de este exquisito caldo andaluz. Es la Manzanilla a granel que la bodega servía desde siempre a visitantes y tabancos de la ciudad, que la bodega decide embotellar para que sea disfrutada por un comercio más lejano. Esta Manzanilla, permanece en la solera un mínimo de siete años, llegando casi al punto de “pasada”. En la copa recuerdo colores dorados con vivos reflejos verdosos. Nariz fresca con recuerdos florales y de frutos secos, profunda y salina. En boca, ligera, profunda, grasienta y muy persistente.

Sin terminar de espabilarme del disfrute de esta Manzanilla, Rafa saca otra sorpresa. Claro, otra joya vinícola que hace poco ha salido a la luz. Se trata de la última novedad de la Bodega M. Sánchez Ayala, GABRIELA ORO. Una manzanilla “en rama” muy vieja que no llega al punto de pasada o amontillada, pero que por las sensaciones que deja te entrega todo lo que uno pide de una buena Manzanilla… autenticidad natural. Al igual que la anterior manzanilla de Elías González, es una superselección de botas muy añejas de soleras seleccionadas por la familia para el disfrute del resto de los mortales que, por una u otra causa, les sea imposible de probar en su ciudad de origen… ¿un pecado? De color dorado intenso y estructura algo oleosa, nos regala una nariz muy fragante, donde madera y levaduras se funden para regalarnos aromas de una excelente crianza biológica. En boca es redonda, salina y muy persistente. Magnífica manzanilla con mucha personalidad.

Ya puestos, y siguiendo el camino de botas y soleras seleccionadas, cómo no, hace presencia la selección de Antonio Barbadillo Mateos, SACRISTIA AB Primera Saca 2012. Esta pequeña botella (37,5cl.) de manzanilla “en rama” recoge la esencia de lo que debe ser una manzanilla de primera línea mundial, después de que Don Antonio haya hecho la selección de las botas que según él poseen las características apropiadas, desarrollando los cambios según la estación del año en la que se produce su crianza biológica. Son sacas que reflejan la personalidad del velo flor durante una determinada estación del año ya que, como en algún post anterior he dejado señalado, la época del año (temperatura, humedad y vientos) determina el grosor y otros aspectos de dicho velo en un lugar en concreto. Son joyitas enológicas que Don Antonio nos regala durante el año. En copa se nos muestra algo denso, con un intenso amarillo dorado viejo, desprendiendo aromas de brisa marinera, levaduras maduras, yodos, frutos secos, etc. La boca es seca, fresca, oleosa, armoniosa, muy equilibrada, con cuerpo… tremenda.

A todo esto, tuvimos la grata sorpresa de la visita de otro buen amigo, Jose Augusto (Novena Provincia), bien acompañado por su mujer Pilar, que se acercaron a Sanlúcar para preparar el VIII Encuentro LVG (La Vida Grata) que se celebrará en esta misma ciudad del 5 al 7 de abril del 2013. Y ustedes os preguntaréis ¿qué es eso de La Vida Grata? Pues es un portal de internet donde se valoran vinos y se hablan sobre ellos y todo lo que rodea a este caldo. Esta comunidad lo conforman personas apasionadas por los vinos y la gastronomía que se reúnen mínimo una vez al año para tener un contacto “en persona” y disfrutar de ello. Que más se puede pedir, charlas con amigos que aman tanto al vino como el que os escribe, siempre con una copa de buena manzanilla en la mano.
Así que, nos pusimos en marcha y acompañamos a Novena y Pilar a recorrer algunos lugares de Sanlúcar para terminar de concertar los preparativos de dicho encuentro. También tuvimos tiempo para hacer una corta visita a la bodega que tiene Herederos de Argüeso en la ciudad. Tenía ganas de visitar esta carismática bodega situada en la calle Mar, junto a la Iglesia de Santo Domingo en el centro histórico, por sus vinos y su hermosa nave de botas (denominado “casco” en Sanlúcar), especialmente una donde se hayan botas y soleras antiquísimas que guardan vinos especiales para la familia Argüeso, bajo un precioso techo con cientos de años de antigüedad… mucha historia. Esta es la bodega de las afamadas manzanillas Las Medallas y San León, vinos comerciales de una extraordinaria calidad y complejidad provenientes de botas cuya solera es muy antigua.

Pero mi intención era probar las manzanillas en rama que esta bodega vende sólo a granel, La “E” y Viruta, de las que había oído hablar mucho y muy bien a Rafael de la Cruz y a Novena Provincia. Son las manzanillas que se venden en los bares y tabancos de la ciudad que se sirven directamente de la bota al vaso. La “E” es una manzanilla más joven y fresca, con aromas florales y salinos, y Viruta es más vieja y compleja, con intensos aromas salinos y a levaduras de calidad. Esta última fue la que más me gustó, así que me llevé 5 litros a un precio increíble (4€/l.) teniendo en cuenta la enorme calidad de estos caldos. Lo que siempre repito, se sigue sin dar el verdadero valor a estos vinos, los únicos en el mundo con nombre femenino… MANZANILLA.
Llega la hora de marcharme y despedirme de mis compañeros. Me voy pensando y deseando hacer otra visita a este bello rincón del sur de Europa, para seguir “manzanilleando” por todos los rinconcillos donde sirvan este vino de excelente calidad.
Volveré.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Manzanilla Pasada Barón, para enamorarse.



Conforme te vas adentrando en el mundo de los vinos generosos (secos) del Marco de Jerez, vas conociendo su historia y tradición, la excelente calidad de sus caldos, y poco a poco y sin darte cuenta, te vas enamorando; es como los primeros meses de un noviazgo. Bueno, pues ahora me toca hablar de mi “novia” la manzanilla, residente de Sanlúcar de Barrameda y perteneciente a ese triángulo mágico que conforma El Marco de Jerez (Jerez- El Puerto- Sanlúcar). Y más concretamente, vamos a dedicar esta entrada a la excelente Manzanilla Pasada Barón, de Bodegas Barón, en la calle Molinillo, ubicada en el barrio alto de la ciudad, prácticamente al pie de la desembocadura del río Guadalquivir, aunque las nuevas instalaciones se encuentran en la Carretera de Chipiona (Hato de la Carne). Esta bodega con más de 410 años de vida, como casi todas las del Marco de Jerez cuida al máximo la tradición, artesanía y experiencia, transmitida generación tras generación (en este caso son más de diez) para salvaguardar la nobleza de sus soleras de máxima calidad, sin dar la espalda a los avances tecnológicos del presente. Hay un dicho que confirma la longevidad de esta bodega (fundada en 1631), considerada la más antigua de Sanlúcar: “Ya colón brindó con manzanilla Barón”.

En este complejo mundo de los vinos de Jerez, la manzanilla pasada no es una manzanilla que se ha echado a perder o que se ha avinagrado. Todo lo contrario. Las manzanillas normales, llamadas “finas”, son las jóvenes con una crianza biológica (en velo de flor) en torno a los 3 o 4 años; sin embargo la “pasada” tiene más años de crianza, en torno a los 7 o 8 años, estando casi al límite de un amontillado, viniendo de aquí el nombre de “manzanilla pasada”. Es una manzanilla al más puro estilo sanluqueño. Creo que con esta explicación queda claro el concepto.



En concreto, esta Manzanilla Pasada Barón, está obtenida con uvas de la variedad palomino, con un tiempo medio de crianza de 7 años en 15 criaderas de vasijas de madera de roble americano con más de 360 años de solera. Son las antiquísimas soleras adquiridas a Don Anselmo Paz por Don Manuel Barón Fernández, fundador de esta dinastía vinicultora. Es como dicen en su web: “el mejor bodeguero es el tiempo”. Es un vino de sensaciones inolvidables cuando lo tomas por primera vez, diferente a todo lo de antes, te hechiza y embruja, es femenino pero con carácter, y te puede hacer compañía en los aperitivos, en las comidas o incluso siendo un ingrediente de la comida. En este aspecto, puedo asegurar que es el mejor vino blanco que se le puede echar a un plato, siempre en dosis pequeñas dado su alto potencial aromático, dotando a la comida de unos olores que te atrapan. ¡¡Una delicia!!

Hoy en día, Bodegas Barón S.A. están conducidas por Juan Luis Rodríguez Carrasco y José Rodríguez Carrasco, hijos del antiguo propietario D. José Rodríguez Jiménez, que la adquirió allá por el año 1984 a D. Manuel Barón Fernández, dándole el impulso y fuerzas necesarios para demostrar la calidad de sus vinos, aunando tradición y nuevas ideas.
A la hora de la cata debemos escoger una copa no muy grande y con la boca estrecha, tipo catavinos, para apreciar mejor sus características organolépticas, y siempre a una temperatura entre 7 y 9 grados.



En copa nos encontramos con una manzanilla de color amarillo pajizo brillante con destellos dorados. No hace falta acercarnos mucho la copa a la nariz para percatarnos de su intenso aroma y frescura. Levaduras de flor, almendras un poco tostadas, algo de pastelería, envueltos sobre un fondo de marea baja o marisma propia de estos vinos. En boca la sentimos vigorosa, grasa, algo punzante, fresca y sabrosa, salina, y con una persistencia constante como ningún otro vino.



 Es la persistencia en el post-gusto lo que a los vinos generosos del Marco de Jerez le ha dado tanta fama, sobre todo en los países anglosajones como Inglaterra por ejemplo. Debemos de recordar que estos vinos ya eran exportados a este país en el siglo XII, siendo reconocidos como Sherry, y disfrutando del liderazgo en el mercado del consumo del vino de ese país. Según mi opinión, la persistencia en el retrogusto es la principal virtud que debe tener un buen vino y que denota la gran calidad del mismo. Es el factor que más puntúo a la hora de dar una valoración junto a su limpieza, siempre en relación a los vinos del mismo tipo.

Se recomienda que la manzanilla acompañe en aperitivos como tapas, aceitunas, marisco, quesos no muy fuertes, y en las sopas o pescados blancos. Debido la corpulencia y sensación grasa de esta manzanilla pasada, decidí que acompañara a un buen chuletón de ternera al vino blanco (manzanilla claro), demostrándome que acerté de pleno, exaltando cada bocado y limpiando la boca para el siguiente. ¡¡Una maravilla!!
Los interesados la pueden adquirir en la magnífica tienda virtual de Sanlúcar, Todo a Granel, de mi amigo Rafael de La Cruz, que os aseguro complacerá y servirá de la mejor forma posible.
A partir de ahora… “nunca faltará una manzanilla pasada en mi vida”. ¡¡Hasta la próxima!!

jueves, 27 de octubre de 2011

TINTILLA DE ROTA, de Bodegas El Gato.

Este vino es uno de esos vinos raros, de los difíciles de encontrar, de los que existen muy pocas botellas en el mercado. Es el vino local de la villa de Rota, localidad de la provincia gaditana, y es allí en sus bares y tascas donde mejor podemos degustarlo por copas en un ambiente amigable y ameno. Es un vino dulce, o mejor dicho un vino tinto de licor de la casi extinguida variedad roteña tintilla de Rota, que lleva en su composición un poco de arrope, que no es sino el mosto cocido y concentrado de la misma tintilla hasta un quinto de su volumen a fuego directo, es decir, una reducción.
Su elaboración sigue el método artesanal ayudado por las escasas nuevas tecnologías que la bodega ha incorporado. Las uvas se exponen sobre esteras de esparto tendidas en el suelo para que se deshidraten con el sol como se hace en Jerez con la pedro ximenez para la obtención de los dulcísimos e increíbles Pedro Ximenez. A continuación, se separan las uvas deshidratadas de los raspones para después echarlas junto con el arrope en un capacho para ser pisadas o a las pozas de las prensas para ser prensadas. El líquido obtenido fermenta y pasa a las botas de 12 años de solera, convirtiéndose en esta joya enológica que dormirá y mejorará en la bodega hasta su salida al mercado.

La tintilla de Rota, única protagonista de este vino del que se tienen referencias desde 1880, tiene sus granos pequeños y alargados, con aromas concentrados y poca agua, y antiguamente estaba destinada también para la elaboración de vinos tintos secos acompañando a variedades tintas de gran nombre y comportándose fabulosamente bien. De hecho, y gracias a los adelantos genéticos, se ha demostrado que la tintilla es la misma variedad que la graciano riojana o la parraleta aragonesa pero con algunas diferencias morfológicas debido a la diferencia climática y de terreno. De todas formas, la tintilla de Rota sólo es exclusiva de Rota. Al ser una vid fuerte, se pensó que era resistente a la filoxera (1870) cuando resistió sus ataques, pero esto fue debido en realidad a la buena calidad del suelo arenoso, ya que la filoxera no viaja sobre este tipo de suelos. Pero al ser un fruto de poca producción (un kilo de uva tintilla equivale a medio litro de vino), su cultivo fue desapareciendo lentamente, y hoy solamente hay unas cuantas hectáreas existentes en la provincia gaditana. Por aquellos años, el vino dulce Tintilla de Rota tenía una gran presencia en mercados como el holandés y el inglés, donde anecdóticamente se usaba como vino de misa, pero empezó a decaer a principios del siglo XX, y hoy en día se puede afirmar que es una reliquia enológica, un deseado para muchos aficionados de los buenos vinos como el que escribe.

Uno de los grandes culpables de la recuperación de esta variedad como vino dulce es Juan Martínez Martín-Niño, o para los amigos o conocidos Juan “El gato”, empresario y propietario local de la Bodega “El Gato” y único productor de esta uva con viñedos propios en Rota, al que varios viticultores de la zona le suman varios kilos de esta variedad para la elaboración de su vino dulce de tintilla. Exactamente este año 2011, se han prensado en esta bodega alrededor de 6000 kilos a través de una prensa para la pisa de más de 70 años que el mismo Juan ha ido transformando, acoplándole nuevas tecnologías para que sea más eficiente y no se quede anticuada. Según Juan, su primer objetivo es dar a conocer su vino para conseguir devolverle la popularidad que tuvo hace muchos años. Para colaborar con su misión, Juan anima a los hosteleros a contar con este vino en sus cartas, ya que venden sus botellas por 12€ y por 1,5€ la copa, un precio muy razonable teniendo en cuenta la gran calidad de este vino.

El vino tintilla de esta bodega se nos presenta con una bonita y elegante botella bordelesa de cristal negro opaco vestida con una etiqueta moderna de color oscuro con letras en vertical del nombre, cambiando así la imagen para atrapar a los nuevos consumidores jóvenes a los que nos gusta los diseños actuales y, de camino, ayudar al consumo de tan fabuloso vino. Al tener 17 grados de alcohol, yo recomendaría su consumo a unos 10 grados de temperatura, es decir, ni frío ni caliente, para poder apreciar con nitidez los rasgos dulzones de este vino sin que se nos haga pesado, con frescura.


En copa se nos presenta con un color a cuero viejo con ribetes yodados, y al moverla se nos muestra denso, marcando la copa con un anillo que deja caer lentamente gruesas lágrimas que delatan su dulzura.
Al acercárnoslo a la nariz, nos regala un mundo de sensaciones perfumadas. Higos secos, licor de café, melaza de caña de azúcar, uvas pasas, chocolate quemado, toffee, alguna especia dulce como la canela,… En nariz, me recordó cuando lo probé por primera vez a esos viejos vinos dulces de Roussillon elaborados con variedades tintas como la grenache noir.
La entrada en boca es potente y vigorosa con una acidez golosa que impera en todo su recorrido. Nos llena la boca con un paso lento y cálido por la evidencia de los 17 grados de alcohol. Su persistencia es fabulosa con recuerdos de pasas, higos y toffee.

Si observamos la etiqueta de esta botella, podemos leer la indicación de “Viñedos de España” impresa sobre ella. Pero esta indicación fue extinguida desde el 17 de Febrero de este mismo año. Sin embargo, los vinos que dispongan del Certificado Agrocolor en vigor, como es este el caso, tienen una prórroga para poder seguir señalándolo como tal hasta el 31 de mayo de este año, fecha a partir de la cual el Certificado perderá su validez. Así que las botellas comercializadas o etiquetadas de esta bodega de aquí en adelante sólo pertenecerán a la indicación de “Vino de la Tierra”.
Gracias a Rafael de La Cruz de Todo a Granel por suministrarme mi primera botella y a Jose Augusto (Novena Provincia) por regalarme mi primer sorbo de este tan preciado caldo. Espero poder agradecérselo a los dos con una copa de este vino en la tasca de la Bodega El Gato, el mejor lugar para ello.
Aparte de poder disfrutarlo en la copa, con este vino dulce se puede hacer una deliciosa salsa, acompañando por ejemplo a una riquísima lubina de la tierra (del mar, en este caso), como nos enseñan en este vídeo de canal sur cuyo enlace pongo a continuación:

Hasta otra y, ¡¡viva la tintilla de Rota!!