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lunes, 18 de junio de 2012

CALLENCATAS - Pagos de Familia de Marqués de Griñón





Hay muchas formas para que la gente se acerque a lo que es el “mundo del vino”. Catas para principiantes, presentaciones de bodegas en vinotecas y restaurantes, ferias en torno al vino, etc. Pero una muy original que se practica en Cádiz son las CALLENCATAS, que consisten en realizar catas y presentaciones de bodegas venidas de toda España en terrazas de restaurantes en plena calle.


Aquí, se aplica el refrán: “si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma”. Esto es una buena idea del GRUPO MAGERIT, dirigido por Josefina Armental Fopiani, para expandir esta cultura tan nuestra pero a la vez tan desconocida por la mayoría de los mortales. Eligen un buen restaurante y una bonita terraza, y ahí en plena calle, en un bonito rincón de Cádiz (que los hay muchos) imparten las catas. En resumen, podría decir que es una original práctica que mezcla los aromas de los vinos con el ruido callejero y las
miradas curiosas de los transeúntes.
En esta cata que yo asistí, la bodega invitada fue DOMINIO DE VALDEPUSA, de PAGOS DE FAMILIA DE MARQUÉS DE GRIÑÓN, y se llevó a cabo en la terraza del restaurante "Abuela Elfrides" de la plaza San Agustín. Esta bodega toledana, a la que anteriormente he dedicado un post con su vino CALIZA, tuvo como representante a su director comercial Eloy Ramírez, que se manejó bien en la calle, solventando algunas adversidades curiosas. Catamos cuatro vinos y tres aceites de la bodega. Los vinos fueron los monovarietales de la bodega: CABERNET SAUVIGNON 2006, SYRAH 2006PETIT VERDOT 2006 y “EL RINCÓN” 2007,un nuevo experimento con indicación de D.O. Vinos de Madrid de apenas 1600 botellas, elaborado con la inusual casta garnacha tintorera, cuya principal característica diferenciadora es su pulpa coloreada. Son vinos intensos y cubiertos, todos con un denominador común, su alto grado alcohólico (14,5 o 15%). Por esto, son vinos que tienen su público, muy frutosos y complejos, pero a la vez robustos, carnosos y tánicos. Todo depende de gustos y momentos, ya que personalmente, creo que son caldos hechos para acompañar comidas contundentes y grasas. Por otra parte, los aceites fueron también de muy buena calidad. Uno elaborado con arbequina y otro con picual, y un tercero de una mezcla de los dos. Aceites intensos, potentes y complejos; uno más picante que el otro, y otro más especiado. Excelentes.


Pero lo mejor de la tarde no fueron ni los vinos ni los aceites sino la buena compañía en la mesa. Estuve gratamente acompañado por una pareja de ancianos que aman los buenos vinos como yo. Muy amables, me preguntaron si se podían sentar a mi lado en la misma mesa, y yo acepté plácidamente. Rápidamente me percaté de que el marido era ciego y eso me sembró una gran duda… ¿cómo influye la falta de vista en la apreciación y análisis de los vinos? Os puedo asegurar que la vista es una fase en el análisis de los vinos muy influyente pero no determinante. Hay vinos tintos poco cubiertos que parecen rosados, o rosados de gran capa que pasan por tintos. Los colores se los iba preguntando a su esposa y se hacía una idea, pero los aromas y los gustos los captaba con una facilidad increíble. Al parecer, los invidentes tienen el sentido del olfato y del gusto más desarrollados que los demás, y por eso captan nuevos aromas y descubren más gustos en boca que pueden pasar desapercibidos para otros. Una frase que se me quedó grabada de esta persona fue: “Me encantan los aromas complejos de estos vinos, pero hay un perfume de una señora cercana que me está matando”.
Prueben, y hagan el intento de catar vinos con una venda en los ojos. Seguro que es una experiencia muy positiva que ayuda a desarrollar mejor el olfato y el gusto. Un nuevo mundo de intensas sensaciones nos esperan.
Hasta otra!!

miércoles, 6 de junio de 2012

El CONTRABANDISTA de Valdespino



Los amantes de los buenos vinos tenemos la suerte de tener, dispersas por muchos rincones de nuestro hermoso país, tiendas especializadas en la venta de vinos, buenos vinos de todas partes, desde los autóctonos hasta los internacionales más lejanos. Y digo esto, porque aquí en Cádiz, en la Tacita de Plata, se encuentra, según mi opinión como buen aficionado, una de las mejores, capitaneada por la excelente profesional Josefina Fopiani, a la cual ya le he dedicado algunas palabras en algún post de este humilde blog. Es aquí, en la vinoteca Magerit Vinos y Cavas, dónde pude hacerme con una preciosa botella de un amontillado de Jerez llamado CONTRABANDISTA. Es preciosa por su etiqueta en relieve, cromolitografiada, que nos avisa de la historia que tiene este vino, de la historia de la bodega, de la historia del pueblo de Jerez.


Aunque la solera de este vino es de 1892, la historia de la bodega es mucho más antigua, remontándose al año 1430 dónde ya hay indicios de producción de vinos, aunque no fue hasta el año 1875 cuando ya nace la firma A.R. VALDESPINO, bodega culpable del vino que estamos tratando. Actualmente, pertenece al Grupo Estévez que la absorbió en el año 1999, compartiendo habitación con sus centenarias hermanas jerezanas Bodegas José Estévez y Bodegas Marqués del Real Tesoro. Pero la bonita historia de esta bodega surge de sus principios, de su origen. Por lo visto, en la guerra por reconquistarles a los árabes la ciudad de Jerez allá por el año 1264, el rey Alfonso X “El Sabio” como agradecimiento a sus 24 caballeros que combatieron con él por la victoria, les premió con cesiones de tierras. Uno de estos caballeros fue Don Alfonso Valdespino, que inicia así la jerarquía de la familia en torno al cultivo de viñas y crianza de los jereces y brandys. Nace así, una de las bodegas jerezanas con más años de historia. Sus cualidades son historia, tradición y el concepto de terruño aplicado a los jereces. Sus uvas proceden de uno de los viñedos con más calidad de terreno de la comarca de Jerez, dónde la tierra blanca llamada albariza imprime a sus vinos de singularidad y finura. Es el viñedo de “Macharnudo Alto”, localizado a unos 5 kilómetros al noroeste de Jerez, en los mejores terrenos del Jerez Superior, dentro del “Pago Macharnudo”. Son terrenos calizos medianamente pendientes a unos 140 metros sobre el nivel del mar, de composición muy pobre aunque con restos orgánicos de algas marinas que indican que esta zona estuvo cubierta por el mar hace millones de años… quien lo iba a decir, playa en Jerez. Su máximo reconocimiento se da en el año 1883 cuando tiene el privilegio de pertenecer a la Real Orden de Proveedores de la Casa Real. Casi un lustro después, en 1932, también provee de sus vinos a la Casa Real de Suecia.

CONTRABANDISTA es un vino generoso amontillado, del tipo de vino de los que más me gustan como ya he mencionado en otras ocasiones, por su infinita persistencia, enorme complejidad y personalidad inimitable. Sigue el tradicional sistema de crianza en soleras, donde la palomino fino es fermentada en botas de roble como se hacía antes y posteriormente se somete a una crianza biológica bajo velo de flor durante unos 8 años. Pierde el velo de flor y se amontilla, es decir, el vino entra en contacto con una pequeña cantidad de oxígeno existente en la bota durante al menos otros 8 años más, obteniendo esa singularidad oxidativa. Y entonces se le añade ese toque diferenciador que lo desmarca de otros amontillados del marco jerezano… un pequeño aporte de su Pedro Ximénez para darle un leve toque de dulzura, apenas un 5% que le otorga sedosidad a un amontillado reconocido como viejo, rozando la calificación de V.O.S.
Cata:
En copa se aprecia un color con una pigmentación un poco más oscura que la de los amontillados normales. Realmente parece un “medium” tímido de color ámbar oscuro, medio denso con lágrimas finas pero muy, muy lentas.

Su fragante nariz hace su presencia en el mismo momento en que lo escanciamos en la copa. Muy intenso, casi se puede catar a un metro de distancia. Las notas aromáticas se vuelven musicales ya que flotan en el aire. Es una melodía para los sentidos, perfecta, donde cada nota no desentona del resto, casi virginal. Aromas que van desde los punzantes de la flor, pasando por los especiados y frutos secos del roble, hasta los de pastelería y de higos licorosos aportados por la pequeña cantidad del dulce de P.X. Sublime, para tomarlo en meditación o con una buena compañía que también aprecie su eternidad.
Gustazo cuando lo probamos, lo tengo que describir así porque es lo que siento. Entra algo seco (“pica” como dice mi hija), pero rápidamente se expande, explota con los perfumes antes descritos, y juega en nuestra boca, sedosamente, con una persistencia inimitable sólo posible en estos magníficos vinos. Nos puede acompañar para lo que resta del día. Son vinos eternos.

domingo, 29 de mayo de 2011

Bodegas RODA en Cádiz


Josefina Armental Fopiani, gran profesional y persona.

Algo está cambiando en Cádiz. El mundo vinícola se está adentrando poco a poco por todos los rincones y restaurantes de la Tacita de Plata y de la provincia. Y esto es debido a la ilusión y duro trabajo de profesionales de la talla de Josefina Armental Fopiani, dueña y dirigente de la tienda de vinos “Magerit Vinos y Cavas”. Su afán de inculcar los conocimientos sobre el vino a los aficionados como yo, la ha llevado a ser una pionera en la Tacita. Y tenemos la suerte de que esté aquí, entre nosotros. Gracias a ella, y a todo su equipo, podemos asistir gratuitamente y previo aviso, a catas-presentaciones como la que hoy toca. Es la que se llevó a cabo este mes de mayo en el restaurante “El Viajero Cádiz”, en el paseo marítimo de Cádiz. Se trata de Bodegas RODA, una de las más importantes de la D.O.C. Rioja.


Yo, posando con Agustín Santolaya.

La puesta en escena fue llevada a cabo por su director general, Agustín Santolaya. Son una de esas personas que con tan sólo mirarlas, te trasmiten su ilusión y la filosofía de la bodega. Aparte, también es ingeniero técnico agrícola, magister en viticultura y enología, y especialista superior en olivicultura y elaiotecnia.



 

Bodegas RODA fue fundada  en 1.987 por sus propietarios Mario Rotllant Solá y Carmen Daurella De Aguilera, de ahí su nombre.  Comenzaron en el barrio de la Estación de Haro, conocido mundialmente por los vinos de Rioja. Los comienzos fueron muy duros, en una zona en la que los mejores viñedos ya tenían sus dueños. Pero la filosofía de la bodega exigía el máximo esfuerzo para crear una gama de vinos de lo mejor en el panorama nacional. Su impronta era buscar viñedos de cepas viejas ya que ellos sabían, aunque no era lo primordial por aquellos años, que transmitían mejor el carácter del terroir  y se autorregulaban en años duros. Es decir, aportan mayor calidad y complejidad a las uvas, transmitiendo el paisaje.
Así, en el año 92 se comercializa su primer vino, aunque sin mucha suerte por ser  una añada horrorosa en La Rioja por las numerosas e intensas lluvias.
Las variedades que emplean en sus vinos son tempranillo, graciano y garnacha; todas de viñedos viejos en vasos altos, ya que consideran que es el mejor sistema de conducción de esa zona. No labran la viña para no romper la biodiversidad del suelo, aunque no son de agricultura ecológica; es decir, sólo utilizan productos químicos como los herbicidas si es absolutamente necesario. Una norma imperativa es no mezclar ni una gota de vino de diferentes añadas y siempre elaborados en su bodega, como dicen los franceses “Mis en bouteille au château”. La vendimia la realizan en pequeñas cajas de 18 Kgs, incluso repitiendo la vendimia hasta tres veces para recogerlas en su momento òptimo de maduración. Son pioneros en la instalación de la primera mesa de selección en Rioja. Vinificación con tinas de roble francés con control térmico. Tienen un departamento de I+D+i, poniéndose al frente en la investigación vinícola mundial. No utilizan levaduras seleccionadas, sólo las autóctonas oxidables de la zona. Maceraciones en frío durante 3 o 5 días con remontados intensos. Fermentaciones con picos de 30 grados de temperatura, anteponiendo la calidad del vino en boca ante la intensidad aromática. Posteriormente realizan una maceración post-fermentativa de 18 a 20 días. Maloláctica en barrica en una exitosa sala climatizada con suelo radiante y refrescante para mantener esos 20 grados de temperatura y una humedad del 75%.
Agustín Santolaya nos cuenta también cómo deciden qué 17 vinos de los 17 viñedos elegidos ese año van a formar parte de RODA o RODA I:
Una vez que esos vinos han pasado 12 meses en barrica, hacen numerosas catas de esos vinos buscando la diferenciación. Para RODA, eligen vinos con fruta roja (la cereza) y nariz fresca y especiada, una boca donde la fruta roja es la protagonista con un paso de boca largo, sedoso y con frescura. Para RODA I, vinos con fruta negra (la ciruela negra) y nariz penetrante de chocolate, ciruela negra y mineralidad, una boca compleja y frutal con volumen y largura.
Hay cosechas en las que por las características del clima, un viñedo pertenece a un vino y otro año puede formar parte de otro. Es el capricho de Bodegas RODA.
Seguidamente, Josefina da paso al escanciado de los vinos, haciendo la tarde más dinámica. Se empieza con SELA 2008, un vino juvenil, fácil de beber, sabroso y fresco, aunque con buena capacidad de guarda. La temperatura de servicio de este vino fue un acierto, ya que su frescura necesita una temperatura baja (13 grados) para que se aprecie mejor. Seguidamente, se escancia el proyecto de RODA en la D.O. Ribera del Duero, CORIMBO 2008, de tinta fina del país, muy frutal y aromático, aunque también fresco y mineral. Es un vino en el que la bodega tiene puestas muchas esperanzas. El tercer vino es RODA 2006, galardonado con el Premio Decanter, con 16 meses en barricas francesas y 20 en botelleros. Tiene la particularidad de realizar la fermentación maloláctica en barrica, otorgándole suavidad, equilibrio, estabilidad y volumen en boca, aunque también reduce la acidez, tan importante en tintos para su guarda. En una cata con ritmo le sigue su hermano mayor RODA I 2006, con 16 meses en barrica y 20 en botelleros, cuya virtud es su equilibrio entre la fruta y la madera, con unos taninos muy pulidos. Para finalizar con los tintos, se sirvió la estrella de la tarde, CIRSION 2007, tempranillo con sólo 9 meses en barrica, complejo en nariz y en boca, estructurado y a la vez suave. Un vino top de los que se puede decir que “siembra poesía en los corazones” (Dante Alighieri).

SELA 2008
·       Bodega: Bodegas Roda.
·       Zona: D.O.C. Rioja (Barrio de la Estación de Haro).
·       Tipo de vino: Tinto con madera.
·       Meses en barrica: 12 meses en barricas de roble francés seminuevas.
·       Variedades: Tempranillo y graciano.
·       % alcohol: 14%.
·       Precio aprox.: 12€.
·        http://www.roda.es/
·       Punt. personal (0-100): 65 ptos.
Color rojo cereza con ribetes violáceo, de capa baja, limpio y brillante, medio denso y con lágrimas medio rápidas.
Nariz agradable de media intensidad con aromas de frutas rojas en primer plano (fresones y cerezas) junto con especias dulces. La madera pasa casi desapercibida.
Entrada en boca amable y fresca con una buena acidez y taninos muy pulidos. Es un vino redondo y frutoso con cierta persistencia.

CORIMBO 2008
·       Bodega: Bodegas La Horra.
·       Zona: D.O. Ribera del Duero (Burgos).
·       Tipo de vino: Tinto con madera.
·       Meses en barrica: 12 meses en barricas de roble francés y americano.
·       Variedades: Tinta fina.
·       % alcohol: 13,5%.
·       Precio aprox.: 18€.
·        http://www.roda.es/
·       Punt. personal (0-100): 62 ptos.
Color rojo cereza oscuro de media capa y ribetes morados.
Nariz fabulosa de media intensidad con fruta concentrada en primer plano (moras), flores rojas, y tostados integrados de la madera.
Boca sin aristas con un recorrido largo. Fruta y rasgos minerales con un final de boca marcada por unos taninos amables.

RODA 2006
·       Bodega: Bodegas Roda.
·       Zona: D.O.C. Rioja (Barrio de la Estación de Haro).
·       Tipo de vino: Tinto con madera.
·       Meses en barrica: 16 meses en barricas de roble francés la mitad nuevas y la otra mitad de un vino.
·       Variedades: Tempranillo y graciano.
·       % alcohol: 14%.
·       Precio aprox.: 25€.
·        http://www.roda.es/
·       Punt. personal (0-100): 83 ptos.
Color cereza oscuro de media intensidad.
Nariz frutosa de cerezas y picotas de media intensidad con toques de especias dulces y balsámicos como el regaliz.
Boca potente y fresca, con equilibrio y longitud. Taninos pulidos y fondo balsámico de regaliz.

RODA I 2006
·       Bodega: Bodegas Roda.
·       Zona: D.O.C. Rioja (Barrio de la Estación de Haro).
·       Tipo de vino: Tinto con madera.
·       Meses en barrica: 16 meses en barricas de roble francés la mitad nuevas y la otra mitad de un vino.
·       Variedades: Tempranillo.
·       % alcohol: 14%.
·       Precio aprox.: 35€.
·        http://www.roda.es/
·       Punt. personal (0-100): 90 ptos.
Precioso vestido rojo granate con una capa media-alta.
Aromas profundos de ciruela negra madura, cacao, chocolates, tierra mojada y fondo de regaliz negro.
Boca estupenda marcada por su gran equilibrio en el gusto. Taninos afinados y elegantes. Potente y complejo con recuerdos a cacao, fruta negra (ciruela); y retronasal ahumado. Un vino estupendo.

CIRSION 2007
·       Bodega: Bodegas Roda.
·       Zona: D.O.C. Rioja (Barrio de la Estación de Haro).
·       Tipo de vino: Tinto con madera.
·       Meses en barrica: 9 meses en barricas de roble francés nuevas.
·       Variedades: Tempranillo.
·       % alcohol: 14,5%
·       Precio aprox.: 150€.
·        http://www.roda.es/
·       Punt. personal (0-100): 97 ptos.
A la vista se viste con un color rojo picota oscuro de capa alta. Es necesaria una decantación, ya que presenta precipitados.
Aromas fabulosos e intensos de flores, humo, turba, cacao amargo, chocolate, tinta china, regaliz, lácteos, mineralidad, etc. Tras una aireación constante, despliega aromas primarios de fruta negra como la mora, habanos y algún tostado de la madera. Es un vino muy elegante.
Boca intensa pero amable y fresca. Amplitud, estructura, redondez, con un largo final y un postgusto de gran calidad. ¡Uno de los grandes vinos de España!
Como colofón a una tarde estupenda en un restaurante con vistas al mar, había una sorpresa en forma de oro líquido. Si, esta bodega inquieta e innovadora, también se atreve con los aceites, y no es un aceite cualquiera. Es el primero en España vendido como aceite de pago. DAURO DE L´EMPORDÁ, desde su aparición en 1.999 no para de llevarse premios y alagos de los mejores profesionales del mundo gastronómico. Está compuesto por tres variedades: arbequina, koroneiki y hojiblanca; cada una recolectadas en su momento óptimo de maduración, buscando aromas y sabores complejos de frutas, flores, hierbas aromáticas y verduras. Agustín Santolaya nos lo presentó con mucha ilusión y nos informó de la técnica para catarlo, para aquellos asistentes que nunca lo habían hecho en el que yo también me incluyo. Mi primera cata de un aceite fue verdaderamente única y placentera, detectando aromas que yo nunca pensé que podría captar en un aceite de tal magnitud. Su color es amarillo oro turbio, aunque dejándolo un poco en reposo se aclara. Impregnamos la pared interna de la copa haciéndola rotar y acercamos la nariz a la copa manteniéndola a una distancia de un par de dedos. Inexplicablemente, surgen aromas a limón, manzana verde, tomate rojo fresco, césped recién cortado, especias dulces,… En boca también es alucinante. No es nada grasiento ni pesado; al contrario, denso y ligero, con un tímido punto final picante casi imperceptible. ¡Una experiencia deliciosa que seguro que repetiré!
Gran aplauso al final de la presentación para Agustín, Josefina y Paco (dueño del restaurante) en un día largo, pero plenamente gratificante.
Buena impresión se lleva de Cádiz un riojano, que según sus palabras textuales: “nunca he venido antes a Cádiz, mea culpa”. Atraído por la  belleza, Agustín Santolaya disfruta del paraíso que es Cádiz, contemplando la maravillosa puesta de sol en el paseo marítimo junto a algunos de los asistentes hablando sobre vinos, porque “algo está cambiando en Cádiz”.

El vino es un placer, como esta mágica puesta de sol en Cádiz.



miércoles, 4 de mayo de 2011

CORRAL DE CAMPANAS 2008, un "toro bravo"

Hablamos del vino elaborado con las  cepas más jóvenes de la finca de la bodega Quinta de la Quietud. Esta añada, la del 2008, es la sexta que sale al mercado con esta marca, ya que la del 2003 fue la primera en salir a partir de viñedos jóvenes pero de excelente calidad de la variedad reina en Toro: la tinta de Toro.



Variedad tinta de Toro.
  La vid de esta variedad es vigorosa y sensible a la sequía y a las enfermedades. Su maduración es temprana y es vigorosa ante las heladas del invierno. Con racimos compactos y medianos, sus bayas son redondas, medianas y de color negro-azulado. Los vinos con esta variedad tienen colores intensos y oscuros; equilibrados, estructurados  y alcohólicos con aromas profundos a frutas rojas y silvestres. Es una de las mejores variedades con afán de guarda. No olvidemos que es una de las zonas de España que se libró de la temida filoxera en 1.870, con lo que nos podemos encontrar con majuelos con incontable edad de pie franco. ¡Se pude decir que esta variedad es una joya enológica!

Son tres los propietarios, y
de Valladolid.
 La  bodega fue fundada en 1999 por el matrimonio Belondrade-Lurton. En el 2001 fue adquirida por los actuales propietarios españoles y ampliaron las hectáreas de viñedo de 16 a 22. Desde el 2002 los viñedos son de cultivo ecológico  y certificado por el CAECYL (CL9027P). Se abona con estiércol de oveja o mezcla de oveja, vaca y caballo según las necesidades; muy baja dosis de sulfuroso; levaduras autóctonas de la uva; remontados semimanual, bazuqueos y delestage; etc.
Los terrenos sobre los que están plantadas las vides son de alta calidad y muy profundos, compuestos por guijarros en la superficie y suelos franco-arcillo-arenoso hasta arenoso-franco, con contrastes de colores entre el teja y el gris rojizo.
Los vinos que comercializa esta bodega, aparte del que nos toca hoy, son tres:
Botella de Quinta Quietud
2003 reposando en los
botelleros del club. 
-         Quinta Quietud, vino para guardar.
-         La Dulce Quietud, dulce blanco cuyas uvas se han deshidratado sobre esteras de paja.
-         La Mula de la Quietud, procedente de una parcela centenaria.
El vino en cuestión que toca analizar procede, como hemos dicho anteriormente, de viñas jóvenes con rendimientos bajos. Se deja macerar menos días que en añadas anteriores (de 15 a 10/12 días) y se lleva a cabo una crianza especial: El 50% se queda en depósitos con micro-oxigenación, y el otro 50% pasa 6 meses en barricas nuevas y semi-nuevas de roble francés y americano.
Se espera mucho de esta añada (2008), calificada como EXCELENTE, y que es muy comparable a la del 2004.
Se recomienda el servicio de este vino a 15 grados, importante para que no resalten las notas alcohólicas de este gran “toro”, aunque no es el tradicional vino supermaduro, sino que tiene el punto justo de frescura y acidez para que no resulte pesado.
La añada 2006 de este vino fue calificada por el prestigioso gurú del vino con 91 puntos:

Robert Parker, The Wine Advocate
Corral de Campanas 2006, 91 points (june 2009)“The purple-colored 2006 Corral de Campanas is 100% Tinta de Toro, 50% aged in tank with batonnage and 50% in French and American oak, half new. It gives up a fragrant perfume of cedar, scorched earth, espresso, cherry, and cassis. Forward, smooth-textured, and sweetly-fruited, this easy-going, pleasure-bent wine will drink well for another six years.”


CORRAL DE CAMPANAS 2008
·       Bodega: Bodega Quinta de la Quietud.
·       Zona: D.O. Toro (Zamora).
·       Tipo de vino: Tinto con madera (semicrianza).
·       Meses en barrica: 6 meses en barricas nuevas y seminuevas de roble francés y americano.
·       Variedades: Tinta de Toro.
·       % alcohol: 14,5%.
·       Precio aprox.: 6€.
·       Punt. Personal (0-100): 75 ptos.

Este vino fue adquirido en la tienda de vinos Magerit Vinos y Cavas como elección del vino del mes de abril.
Vino tinto de espectacular color rojo picota intenso con ribete violáceo. Capa muy alta propia de estos vinos de Toro elaborados con la tinta de Toro. Limpidez absoluta con una densidad en copa medio-alta y lágrimas tintadas y gruesas que caen lentamente por el cristal debido a los 14,5 grados de alcohol y a la maduración correcta de la uva.
Nariz potente y vigorosa, con una intensidad olfativa de aromas primarios en primer plano de hollejos tostados a causa de las muchas horas de sol de esta región; mermeladas de fresones y ciruelas en licor; y un punto de caramelización de fondo. La madera no se nota en ningún momento, dándole protagonismo a la fruta que nos llena, aún sin haberle dado el primer sorbo a la copa. 
Entrada en boca potente y golosa con una acidez nerviosa pero que no molesta. Gran cuerpo en boca con un recorrido lento y cálido por la evidencia del alcohol y baja acidez. Los taninos, aún sin pulir, dejan una sensación astringente y seca. En la boca, apreciamos aromas por la vía retronasal de frutos negros (moras) y un ápice de regaliz rojo. El grado de post-gusto es impresionante, aunque es un vino no apto para todos los públicos debido a su potencia y sequedad en boca.

Contraetiqueta.
 Yo recomendaría decantar o mejor dicho “trasvasar” este vino para mitigar la astringencia de los taninos a una decantadora, dejando que el flujo del vino sea rápido en su paso al recipiente. Este vino puede aguantar en botella de 5 a 7 años fácilmente, encontrándonos entonces con un vino más domado.
Según mi opinión, este vino lo podríamos tomar también como acompañamiento a un queso viejo curado en un postre, ya que los aromas lácteos, la personalidad y las notas especiadas del queso se ensamblan con la golosidad, carnosidad y las notas frutosas del vino. Ya lo dijo un escritor: “Con queso y vino se hace el camino”.


Tapón de corcho que no hace honor al vino.