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martes, 28 de mayo de 2013

Disfrutando del WORLD SHERRY DAY en The Wine Room



Supongo que ni los propios creadores de esta fascinante idea podrían imaginarse hasta que punto llegaría el éxito de tal evento. La repercusión que ha tomado en nuestro país ha sido sobresaliente, y si ya miramos fuera de nuestras fronteras se nos pone los pelos de punta. El WORLD SHERRY DAY (WSD) ha servido para reencontrarnos con nuestros maravillosos vinos, los vinos de Jerez o Sherry, únicos en el mundo, para hablar sobre ellos, para saborearlos y principalmente para darnos cuenta del cariño y la pasión de los muchos que apostamos por ellos, porque ellos lo valen. La celebración de un día para este evento se quedaba muy corta para tanta complejidad, claro. Así que Chelsea Anthon y Wolfgang Hess, los culpables de esta originalidad, deciden ampliar la longevidad de este acontecimiento a una semana. Impresiona ver la lista de países participantes ofrecida por su página web creada para la ocasión. España, como anfitrión, se lleva la palma en números de eventos, seguido del Reino Unido, Estados Unidos, Rusia y sorprendentemente por Japón, seguramente el país que más valora espiritualmente nuestros vinos. Un total de 301 eventos repartidos entre 28 países, algo increíble. No hacía falta ningún aporte económico para participar en ese día, sólo registrarse como organizador de un evento en su web. Eventos en bodegas, restaurantes, bares, hoteles, tabancos, privados… Desde catas a menús degustación, maridajes con jerez, etc.

Pasada Pastrana, Sacristía AB Segunda Saca 2012, Gabriela Oro, Sacristía AB Primera Saca 2013, Pasada Barón, Viruta, Manzanilla de La Casa de E. González R.F, Manzanilla Barón, Micaela, Manzanilla B. Rodríguez La-Cave, y Solear En Rama Saca Verano 2011 que no sale en la foto.

Yo, como amante de estos maravillosos vinos no podía quedarme de brazos cruzados, y mi pasión me empuja a organizar algo. Mi idea fue centrar la atención en las femeninas Manzanillas, seleccionando botellas de distintas tipologías y bodegas para que, entre unos cuantos enamorados de las mismas, pudiéramos disfrutar de ellas en este día tan especial. El sitio elegido para tal evento es mi rincón enológico, mi “espacio para disfrutar del vino” y no quiero ser atrevido o arrogante pero alguno que otro que ya ha estado allí dice que esa frase le viene como anillo al dedo. 


Juan Antonio Núñez, Miguel Asencio, Antonio Barbadillo, Laura Macías, Juan Manuel Figuereo, Alejandro Narvaez y Antonio Narváez que estaba echando la foto.

En The Wine Room pasamos una inolvidable mañana en la que hubiéramos querido que se parara el tiempo. Una selección de extraordinarias Manzanillas iban pasando una detrás de otra, desde las Finas más jóvenes a las Pasadas o a las que ya tenían bastante tiempo en botella y habían experimentado esa mágica “crianza reductiva” (en ausencia de oxígeno). Apreciábamos una a una, comentando sus peculiaridades a la vez que disfrutábamos de todas sus cualidades organolépticas de uno de los vinos más singulares de nuestro planeta. Tener la suerte de contar ese día entre nosotros con Antonio Barbadillo Mateos, doctorado en la “señorita de los vinos” como él llama a “su Manzanilla”, es un privilegio como pocos han podido tener en este WSD. Escuchábamos como niños sus lecciones y sabiduría, y así disfrutábamos aún más si podía ser, de un día mágico para todos los presentes que amamos el vino, amamos el Sherry. Sé que más de uno salió ese día de allí con sensaciones de haber pasado una mañana inolvidable, como la persistencia de las Manzanillas que se abrieron. Gracias a todos por vuestra asistencia y en especial a Antonio Barbadillo por su esfuerzo para poder acompañarnos en días tan difíciles por los compromisos. Espero que esto sea sólo el principio de muchas reuniones en torno a buenos vinos.


Desde este humilde blog quiero dar también las gracias a los organizadores de esta maravillosa idea, Chelsea y Wolfgang, y animarles, aunque sé que no les hará falta, para que este sólo sea el comienzo de muchas iniciativas por y para los vinos más extraordinarios del planeta… el SHERRY.

sábado, 1 de diciembre de 2012

I SALÓN DE VINOS ANDALUCES




Vuelvo a Sanlúcar de Barrameda, ya os lo dije en mi último post, que no tardaría mucho en volver. El motivo es la celebración del “I SALÓN DE VINOS ANDALUCES”, con especial atención a los vinos de la provincia gaditana, que se celebró en el Castillo de Santiago del 9 al 11 de noviembre. Es un buen motivo, sí señor, porque es un bonito proyecto que pretende ser un referente en Andalucía con respecto a los vinos de esta comunidad. Buenas bodegas y buenos vinos en un lugar precioso, que junto con las personas y amigos que hay detrás de ellos hacen de este acontecimiento algo inolvidable… qué más se puede pedir!!
Con relación a las personas que tuve la suerte de conocer allí, hay una que me ha dejado marcado. Su nombre es D. Antonio Barbadillo Mateos, prestigioso bodeguero perteneciente a la Familia Barbadillo, una de las más conocidas en el ámbito vinícola nacional e incluso mundial.

De semblante algo serio y disciplinado cuando no lo conoces, pero cuando entablas conversación con él es una persona sencilla y dicharachera, que te habla de tu a tu, transmitiéndote en todo momento esa sabiduría que atesora y principalmente ese amor por lo que él llama “la señorita de Sanlúcar… la Manzanilla”. Y en este aspecto tenemos algo en común, nuestro amor por un vino único en el mundo que sólo se puede dar en un lugar llamado Sanlúcar de Barrameda. Como dice él: “…existe una tremenda similitud entre la Manzanilla y el Champagne. Los dos son vinos que sólo se pueden dar en sus respectivas zonas (Sanlúcar de Bda y Champagne); los dos parten de variedades que transmiten ese terroir o esencia de la zona; los dos tienen un sistema de crianza únicos y diferenciadores del resto junto con el Oporto (los demás vinos del mundo son copias maquilladas de la vinificación francesa y además, cada vez con más variedades de este mismo país)”. Con respecto a esto, podemos afirmar que los verdaderos sistemas de crianza de vinos son: el sistema estático francés, el sistema dinámico por criaderas o soleras, el sistema de crianza de Oportos y Madeiras, el sistema Champenoise y el sistema húngaro de crianza de los vinos dulces Tokaji. Creo que no se me escapa ninguno, pero si es así, agradezco que me corrijan.

Volviendo al Salón de los vinos andaluces, y después de una muy interesante Cata de Vinos blancos andaluces, llega el plato fuerte de la jornada… la Cata Vertical de las Edades de la Manzanilla impartida por D. Antonio Barbadillo Mateos. En esta cata se pudo apreciar los rasgos y diferencias desde un vino sobretablas, que es aquel vino blanco joven encabezado de 12 hasta 15 grados que entra en la andana, hasta la Manzanilla que sale embotellada de la Solera, pasando por las diferentes clases o criaderas. Todos los vinos expuestos fueron embotellados en rama, es decir, directamente desde la bota sin ninguna filtración física ni mecánica, conservándose así todas las propiedades organolépticas en su estado más natural. Por eso, la detección de algunos posos nada negativos durante la cata fueron meramente anecdóticos, reiterando la naturalidad de los vinos en una cata muy didáctica y participativa donde se pudo comprobar la correcta evolución de un vino elaborado con la variedad palomino fino en una crianza dinámica biológica. Esta variedad de uva, al contrario de lo que muchos piensan, es una de las que más transmite la esencia de la tierra de donde procede, es decir, aporta la tipicidad de la zona o terroir. No nos encontraremos en nariz con una variedad tan aromática como la chardonnay, la albariño o la verdejo, con esas características marcadamente frutales, pero es elegante, delicada (sensiblemente oxidativa) y transparente (franca), desvelándonos la mineralidad (caliza) de la zona dónde es plantada con recuerdos a tiza de colegio cuando es joven. Estas características son desconocidas por muchos que la infravaloran y menosprecian, obviando la excelente predisposición para vinos de terroir.
Para comenzar, Don Antonio nos revela las razones por las cuales este vino “tan delicado” sólo se da en Sanlúcar de Bda. Porque dependiendo también de dónde esté situada la bodega, la Manzanilla será de un estilo o de otro… si está en el Barrio Bajo será más fresca y salina, si es del Barrio Alto, más marcada y con aromas almendrados, de Bonanza con un postgusto algo acerbo, etc. El misterio del “por qué” la Manzanilla sólo se da en Sanlúcar está íntimamente ligado a varios factores: Por un lado está el entorno de las marismas que hace de retenedor de la humedad, también está el Parque Natural de Doñana, el río Guadalquivir y el mar.

Foto de:  Rafael de la Cruz.
 Por eso, las bodegas tienen orientados sus altos ventanales hacia ellos, para cuando sople el fresco viento de poniente refresque su interior, consiguiendo una temperatura perfecta y uniforme idónea para el mantenimiento de ese “velo de flor” casi eterno, pero sólo en Sanlúcar. También nos cuenta cómo es posible que cuando el viento sopla de levante en localidades hermanas, en Sanlúcar sopla de poniente, es decir, del mar… ¿curioso verdad? Al parecer, se crean corrientes de aire fresco por la diferencia de temperaturas entre los vientos fríos provenientes del mar y del río Guadalquivir (poniente), los cuales se enfrentan a los menos fríos provenientes de la tierra (levante), creándose una especie de embudo imaginario de corriente fresca que suavizan las temperaturas. Esta es una de las claves del “eterno velo de flor”. Otro factor es la microfauna proveniente del entorno del Parque de Doñana que habita en el ambiente de la ciudad, el cual interviene directamente en la biodiversidad del velo de flor diferenciándolo de los de otras localidades… cada velo de flor será distinto en cada bodega, en cada rincón, incluso en cada bota. Es el misterio de esta crianza tan viva y activa, y a la vez tan diferente y propia de cada bodega, pero en Sanlúcar de Bda siempre será Manzanilla.


Foto de: Rafael de la Cruz.

Ya en la práctica, a la hora de hacer la cata, Don Antonio nos expone 9 botellas que contienen la biografía de la Manzanilla, como dice él”… desde parvulario hasta el bachiller o doctorado”:
-     “Sobretablas” o vino base encabezado de 12 a 15 grados: Es el mosto de palomino fino con unos 12 grados de alcohol que se encabeza hasta 15 grados para experimentar esa crianza bajo velo de flor. Posee todas las características propias de esta variedad en su juventud acentuadas por ese “extra” de alcohol indispensable para que se forme el velo de levaduras que originarán la futura Manzanilla. En copa es de color amarillo paja con reflejos verdosos típicos de esa inocencia infantil. En nariz descubrimos esos aromas primarios típicos de la palomino como es la fruta madura, las flores y los recuerdos minerales a tiza de colegio. En boca es también frutal y joven, con cuerpo e intenso, potenciado por la adicción de alcohol vínico.

-     “Cola” de la criadera o última clase: Es el orden inicial de las clases o criaderas (filas de las andanas) con unos 2 años aproximadamente. A partir de aquí, ya se aprecian esos rasgos que cede tanto la madera de roble americano como las levaduras. Visualmente su color tira más al dorado claro con reflejos todavía verdosos. En nariz es algo más punzante, más directo, con recuerdos todavía de esa fruta madura pero ya con el comienzo de esa personalidad de la Manzanilla con aromas a levaduras y a la camomila. En boca es más seco y se empieza a afinar, no sobresaliendo tanto el alcohol.

-     “Clase” de unos 3 años: Va en el camino de ser una Manzanilla fina, le falta poco. Su color es un poco más intenso que el anterior y los aromas son más marinos, acompañados por los de la camomila y los de las cáscaras o pieles verdes de las almendras. En la boca es amarga, salina, poco ácida y muy fresca por los matices minerales del suelo de albariza que transmite la palomino fino.

-     “Manzanilla Fina” de unos 4 años: Ya se puede decir que es una Manzanilla Fina, una delicada señorita con su precioso vestido amarillo de domingo con pálidos adornos dorados y perfume de brisa marinera, flores, lácticos y almendras. En boca es sutil y a la vez joven y seductora. Muy fresca.

-     “Manzanilla Olorosa” de unos 5 o 6 años: Es aquella Manzanilla que siendo redonda en nariz todavía va creciendo en boca para ser más suave y sedosa. Ya su color amarillo es dorado con reflejos también dorados, y su nariz es muy perfumada y punzante a la vez que elegante y redonda, siempre con esa salinidad tan característica. En boca, como ya he mencionado antes, va creciendo para convertirse en una Manzanilla “con solera”.

-     Manzanilla de más de 6 años: Seguimos con un bonito color dorado en copa pero todavía más intenso y brillante. En nariz es ligeramente punzante y muy fresca, balsámica y salina con aromas ya a bollería fina, lo que se llama “brioche”. En boca es aún más salina y redonda con un pequeño matiz graso.

-     “Solera”: Es una Manzanilla vieja de unos 7-8 años que llega al fin de la crianza biológica con esa complejidad de los años bajo velo de flor. Muy dorada visualmente y en nariz es tímidamente punzante y muy aromática… salina, floral y con recuerdos de almendras tostadas y del albero de la solera de la bodega. En boca es equilibrada, sabia, potente, fresca y salina, con recuerdos de panadería y bollos de crema.

-     SELECCIÓN AB. SACRISTÍA “Segunda Saca 2012”: Como ya he mencionado en el anterior post, esta selección es el proyecto personal de Don Antonio que busca en las antiquísimas botas de la Bodega Sánchez Ayala la Manzanilla más armónica, compleja y equilibrada, con una edad de entre 8 y 10 años de crianza biológica, en contadas botellas de 37,5 cl. con sacas que traspasa directamente a la botella sin filtración alguna, para que sea lo más natural posible y conserve todas sus excepcionales condiciones. En copa es de color oro viejo brillante, graso y corpulento a la vez que delicado. Nariz espectacular, auténtica, y pasional. Potentes y punzantes aromas manzanilleros, bajamar, yodo, almendras saladas, bollería fina, barnices finos… todo envuelto de frescura y elegante finura. Boca intensa y sedosa, seca, sabrosa, salina, ligera y tremendamente persistente con un correcto amargor final.

-     SELECCIÓN AB. SACRISTÍA “Primera Saca 2010”: Este es el vivo ejemplo de que lo bueno, lo de calidad y totalmente natural, evoluciona estupendamente. El esperar merece la pena. Disfrutar de la extraordinaria evolución que ha tomado esta Manzanilla durante muchos meses en botella (siempre conservado adecuadamente) en la que no se ha realizado ninguna filtración o extracción de los sedimentos propios del vino comunes a su proceso de crianza viva, es un auténtico placer. Aquí se rompe con esa creencia de que la manzanilla se debe beber en los primeros meses después de ser embotellada. Puede que pase con algunas botellas comerciales en las que se manipulan química o físicamente para su filtración, extrayéndole, en gran parte, esa salud natural que le puede hacer envejecer correctamente… una verdadera pena, pero con esta estupenda Manzanilla no pasa, no se “estropea”, os lo aseguro. Ya su color nos prepara para algo diferente, para algo grande. Color topacio con reflejos ambarinos, algo denso, brillante y transparente. Nariz punzante y a la vez sedosa y fragante, con recuerdos de panel de abeja, dulcería fina, levaduras, yodo, frutos secos, barnices… Boca sublime, profunda y muy expresiva con recuerdos finales a cáscaras de naranjas y notas de carácter oxidativo de su crianza en botella. Sensacional evolución.

                                                                                         
Únicamente me fue posible la asistencia a tal importante acontecimiento una sola mañana, pero sólo el poder experimentar las edades de la Manzanilla y aprender de las lecciones de un auténtico maestro como es Don Antonio Barbadillo, merece la pena. Habrá muchas cosas que mejorar, algunas que corregir, seguro. Pero este es el camino para crear un encuentro de vinos andaluces en una ciudad única y cultural, en un castillo con mucha historia. Historia y Cultura en torno al vino, una inmejorable mezcla.
Desde aquí quiero dar mis gracias a Don Antonio Barbadillo Mateos por sus sabias lecciones, y a Rafael de la Cruz (Enotour) por permitir mi participación en esta Primera Edición.
Hasta pronto!!

domingo, 28 de octubre de 2012

MANZANILLEANDO... el carácter de lo auténtico.



Que el vino me entusiasma, que es mi pasión, que me vuelve loco… no es un secreto, todos lo sabéis. Pero cuando tengo que coger el coche para ir a mi wine-city preferida, se me ponen los bellos de punta, incluso me pongo un poco nervioso por volver a verme con ella, con Sanlúcar de Barrameda. Y esto que digo no es ninguna estupidez, no sólo lo digo yo, os lo aseguro. Dice un refrán que quien va a Sanlúcar seguro que vuelve, por su gente, por sus bodegas, por su “Bajo Guía”, por sus encantos… por su vino, la Manzanilla. Y es que el que ha estado allí os lo puede decir, Sanlúcar tiene un olor especial. No son olores, en realidad son aromas como los de sus Manzanillas, a brisa marinera en bajamar, a flores de manzanilla (de ahí viene su nombre), a levaduras dulces, etc. Este vino encaja totalmente con la personalidad de la ciudad, es el perfume de Sanlúcar que va recorriendo todas sus viejas calles para enamorarte. Este sí que es un vino que sabe a mar, salino, fresco, seco y eterno, impresionante influencia atlántica.
Cuando pruebo un vino busco, a parte de su calidad, que me hable, que me cuente dónde nació, cómo ha crecido, en definitiva, que exprese el lugar de donde sale. Y para esto la Manzanilla es única.

Entrando en materia, la razón de mi visita a esta ciudad fue la de volver a encontrarme con un gran amigo que lleva al vino de su tierra como estandarte allá por donde va. Su nombre es Rafael de la Cruz, enamorado de su trabajo, gerente y propietario de la página web “Todoagranel”, dedicada a la venta de vinos y productos de la tierra y mar de Cádiz y más concretamente a su pasión… las Manzanillas. Es un hombre inquieto, buscador de nuevos horizontes donde poder desarrollar su actividad, dar a conocer la cultura y los vinos de su Sanlúcar natal. Una de estas iniciativas fue la de crear un centro informativo donde poder dar a conocer a los enoturistas todo lo que rodea a esta ciudad y sus alrededores. Es un pequeño pero ameno local que muestra muchos productos, principalmente vinos, para que los interesados tengan contacto real. El trato es muy personal, familiar diría yo, informándote de todos los acontecimientos que esta empresa crea alrededor de los vinos, lo que se llama ahora enoturismo, vaya. Con relación a esto, creó una empresa on-line con el nombre de “Enotour”, donde se realizan determinados viajes o actividades relacionadas con el turismo vinícola de la zona. Esta iniciativa ha sido un boom en la ciudad, atrayendo a muchos curiosos de todas partes del planeta (incluso a asiáticos) deseosos de probar tan excelentes caldos de personalidad abrumadora.

Nada más llegar, me da la bienvenida de la mejor forma posible, con un abrazo y una buena copa de MANZANILLA DE LA CASA de Elías González Guzmán. Una manzanilla proveniente de una selección de las botas de la Reserva Familiar de esta bodega que comercializa, en contadísimas botellas de medio litro, directamente desde la bota, es decir “en rama”, únicamente con una clarificación en frío que respeta todas las virtudes y bondades de este exquisito caldo andaluz. Es la Manzanilla a granel que la bodega servía desde siempre a visitantes y tabancos de la ciudad, que la bodega decide embotellar para que sea disfrutada por un comercio más lejano. Esta Manzanilla, permanece en la solera un mínimo de siete años, llegando casi al punto de “pasada”. En la copa recuerdo colores dorados con vivos reflejos verdosos. Nariz fresca con recuerdos florales y de frutos secos, profunda y salina. En boca, ligera, profunda, grasienta y muy persistente.

Sin terminar de espabilarme del disfrute de esta Manzanilla, Rafa saca otra sorpresa. Claro, otra joya vinícola que hace poco ha salido a la luz. Se trata de la última novedad de la Bodega M. Sánchez Ayala, GABRIELA ORO. Una manzanilla “en rama” muy vieja que no llega al punto de pasada o amontillada, pero que por las sensaciones que deja te entrega todo lo que uno pide de una buena Manzanilla… autenticidad natural. Al igual que la anterior manzanilla de Elías González, es una superselección de botas muy añejas de soleras seleccionadas por la familia para el disfrute del resto de los mortales que, por una u otra causa, les sea imposible de probar en su ciudad de origen… ¿un pecado? De color dorado intenso y estructura algo oleosa, nos regala una nariz muy fragante, donde madera y levaduras se funden para regalarnos aromas de una excelente crianza biológica. En boca es redonda, salina y muy persistente. Magnífica manzanilla con mucha personalidad.

Ya puestos, y siguiendo el camino de botas y soleras seleccionadas, cómo no, hace presencia la selección de Antonio Barbadillo Mateos, SACRISTIA AB Primera Saca 2012. Esta pequeña botella (37,5cl.) de manzanilla “en rama” recoge la esencia de lo que debe ser una manzanilla de primera línea mundial, después de que Don Antonio haya hecho la selección de las botas que según él poseen las características apropiadas, desarrollando los cambios según la estación del año en la que se produce su crianza biológica. Son sacas que reflejan la personalidad del velo flor durante una determinada estación del año ya que, como en algún post anterior he dejado señalado, la época del año (temperatura, humedad y vientos) determina el grosor y otros aspectos de dicho velo en un lugar en concreto. Son joyitas enológicas que Don Antonio nos regala durante el año. En copa se nos muestra algo denso, con un intenso amarillo dorado viejo, desprendiendo aromas de brisa marinera, levaduras maduras, yodos, frutos secos, etc. La boca es seca, fresca, oleosa, armoniosa, muy equilibrada, con cuerpo… tremenda.

A todo esto, tuvimos la grata sorpresa de la visita de otro buen amigo, Jose Augusto (Novena Provincia), bien acompañado por su mujer Pilar, que se acercaron a Sanlúcar para preparar el VIII Encuentro LVG (La Vida Grata) que se celebrará en esta misma ciudad del 5 al 7 de abril del 2013. Y ustedes os preguntaréis ¿qué es eso de La Vida Grata? Pues es un portal de internet donde se valoran vinos y se hablan sobre ellos y todo lo que rodea a este caldo. Esta comunidad lo conforman personas apasionadas por los vinos y la gastronomía que se reúnen mínimo una vez al año para tener un contacto “en persona” y disfrutar de ello. Que más se puede pedir, charlas con amigos que aman tanto al vino como el que os escribe, siempre con una copa de buena manzanilla en la mano.
Así que, nos pusimos en marcha y acompañamos a Novena y Pilar a recorrer algunos lugares de Sanlúcar para terminar de concertar los preparativos de dicho encuentro. También tuvimos tiempo para hacer una corta visita a la bodega que tiene Herederos de Argüeso en la ciudad. Tenía ganas de visitar esta carismática bodega situada en la calle Mar, junto a la Iglesia de Santo Domingo en el centro histórico, por sus vinos y su hermosa nave de botas (denominado “casco” en Sanlúcar), especialmente una donde se hayan botas y soleras antiquísimas que guardan vinos especiales para la familia Argüeso, bajo un precioso techo con cientos de años de antigüedad… mucha historia. Esta es la bodega de las afamadas manzanillas Las Medallas y San León, vinos comerciales de una extraordinaria calidad y complejidad provenientes de botas cuya solera es muy antigua.

Pero mi intención era probar las manzanillas en rama que esta bodega vende sólo a granel, La “E” y Viruta, de las que había oído hablar mucho y muy bien a Rafael de la Cruz y a Novena Provincia. Son las manzanillas que se venden en los bares y tabancos de la ciudad que se sirven directamente de la bota al vaso. La “E” es una manzanilla más joven y fresca, con aromas florales y salinos, y Viruta es más vieja y compleja, con intensos aromas salinos y a levaduras de calidad. Esta última fue la que más me gustó, así que me llevé 5 litros a un precio increíble (4€/l.) teniendo en cuenta la enorme calidad de estos caldos. Lo que siempre repito, se sigue sin dar el verdadero valor a estos vinos, los únicos en el mundo con nombre femenino… MANZANILLA.
Llega la hora de marcharme y despedirme de mis compañeros. Me voy pensando y deseando hacer otra visita a este bello rincón del sur de Europa, para seguir “manzanilleando” por todos los rinconcillos donde sirvan este vino de excelente calidad.
Volveré.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Manzanilla Pasada Barón, para enamorarse.



Conforme te vas adentrando en el mundo de los vinos generosos (secos) del Marco de Jerez, vas conociendo su historia y tradición, la excelente calidad de sus caldos, y poco a poco y sin darte cuenta, te vas enamorando; es como los primeros meses de un noviazgo. Bueno, pues ahora me toca hablar de mi “novia” la manzanilla, residente de Sanlúcar de Barrameda y perteneciente a ese triángulo mágico que conforma El Marco de Jerez (Jerez- El Puerto- Sanlúcar). Y más concretamente, vamos a dedicar esta entrada a la excelente Manzanilla Pasada Barón, de Bodegas Barón, en la calle Molinillo, ubicada en el barrio alto de la ciudad, prácticamente al pie de la desembocadura del río Guadalquivir, aunque las nuevas instalaciones se encuentran en la Carretera de Chipiona (Hato de la Carne). Esta bodega con más de 410 años de vida, como casi todas las del Marco de Jerez cuida al máximo la tradición, artesanía y experiencia, transmitida generación tras generación (en este caso son más de diez) para salvaguardar la nobleza de sus soleras de máxima calidad, sin dar la espalda a los avances tecnológicos del presente. Hay un dicho que confirma la longevidad de esta bodega (fundada en 1631), considerada la más antigua de Sanlúcar: “Ya colón brindó con manzanilla Barón”.

En este complejo mundo de los vinos de Jerez, la manzanilla pasada no es una manzanilla que se ha echado a perder o que se ha avinagrado. Todo lo contrario. Las manzanillas normales, llamadas “finas”, son las jóvenes con una crianza biológica (en velo de flor) en torno a los 3 o 4 años; sin embargo la “pasada” tiene más años de crianza, en torno a los 7 o 8 años, estando casi al límite de un amontillado, viniendo de aquí el nombre de “manzanilla pasada”. Es una manzanilla al más puro estilo sanluqueño. Creo que con esta explicación queda claro el concepto.



En concreto, esta Manzanilla Pasada Barón, está obtenida con uvas de la variedad palomino, con un tiempo medio de crianza de 7 años en 15 criaderas de vasijas de madera de roble americano con más de 360 años de solera. Son las antiquísimas soleras adquiridas a Don Anselmo Paz por Don Manuel Barón Fernández, fundador de esta dinastía vinicultora. Es como dicen en su web: “el mejor bodeguero es el tiempo”. Es un vino de sensaciones inolvidables cuando lo tomas por primera vez, diferente a todo lo de antes, te hechiza y embruja, es femenino pero con carácter, y te puede hacer compañía en los aperitivos, en las comidas o incluso siendo un ingrediente de la comida. En este aspecto, puedo asegurar que es el mejor vino blanco que se le puede echar a un plato, siempre en dosis pequeñas dado su alto potencial aromático, dotando a la comida de unos olores que te atrapan. ¡¡Una delicia!!

Hoy en día, Bodegas Barón S.A. están conducidas por Juan Luis Rodríguez Carrasco y José Rodríguez Carrasco, hijos del antiguo propietario D. José Rodríguez Jiménez, que la adquirió allá por el año 1984 a D. Manuel Barón Fernández, dándole el impulso y fuerzas necesarios para demostrar la calidad de sus vinos, aunando tradición y nuevas ideas.
A la hora de la cata debemos escoger una copa no muy grande y con la boca estrecha, tipo catavinos, para apreciar mejor sus características organolépticas, y siempre a una temperatura entre 7 y 9 grados.



En copa nos encontramos con una manzanilla de color amarillo pajizo brillante con destellos dorados. No hace falta acercarnos mucho la copa a la nariz para percatarnos de su intenso aroma y frescura. Levaduras de flor, almendras un poco tostadas, algo de pastelería, envueltos sobre un fondo de marea baja o marisma propia de estos vinos. En boca la sentimos vigorosa, grasa, algo punzante, fresca y sabrosa, salina, y con una persistencia constante como ningún otro vino.



 Es la persistencia en el post-gusto lo que a los vinos generosos del Marco de Jerez le ha dado tanta fama, sobre todo en los países anglosajones como Inglaterra por ejemplo. Debemos de recordar que estos vinos ya eran exportados a este país en el siglo XII, siendo reconocidos como Sherry, y disfrutando del liderazgo en el mercado del consumo del vino de ese país. Según mi opinión, la persistencia en el retrogusto es la principal virtud que debe tener un buen vino y que denota la gran calidad del mismo. Es el factor que más puntúo a la hora de dar una valoración junto a su limpieza, siempre en relación a los vinos del mismo tipo.

Se recomienda que la manzanilla acompañe en aperitivos como tapas, aceitunas, marisco, quesos no muy fuertes, y en las sopas o pescados blancos. Debido la corpulencia y sensación grasa de esta manzanilla pasada, decidí que acompañara a un buen chuletón de ternera al vino blanco (manzanilla claro), demostrándome que acerté de pleno, exaltando cada bocado y limpiando la boca para el siguiente. ¡¡Una maravilla!!
Los interesados la pueden adquirir en la magnífica tienda virtual de Sanlúcar, Todo a Granel, de mi amigo Rafael de La Cruz, que os aseguro complacerá y servirá de la mejor forma posible.
A partir de ahora… “nunca faltará una manzanilla pasada en mi vida”. ¡¡Hasta la próxima!!

martes, 5 de julio de 2011

Bodegas Delgado Zuleta, historia y tradición.

Las catas de los sábados organizadas por el Consejo Regulador del Marco de Jerez son una maravilla. Con un aforo de apenas cincuenta personas, se practican catas y presentaciones de bodegas del Marco de Jerez para promocionar sus vinos, y de camino divulgar la cultura del Vino de Jerez a los neófitos y a los ya avanzados.


La bodega elegida para el sábado 2 de julio fue la de Delgado Zuleta, la bodega familiar más antigua del Marco de Jerez (1.744), perteneciente a la localidad de Sanlúcar de Barrameda, presentada por su director Jorge Pascual y el enólogo Salvador Real.



Para empezar, resumen de la historia del Vino de Jerez, desde sus comienzos traído por los fenicios a Xera allá por el año 700 a.C., hasta los procesos de elaboración y crianza de sus diferentes tipos de vinos.
Los vinos elegidos para la cata fueron:
-         Manzanilla Delgado Zuleta.
-         Manzanilla “La Goya”.
-         Amontillado Monteagudo.
-         Palo Cortado Monteagudo.
-         Cream Monteagudo.





En especial me llamó la atención la manzanilla “La Goya”, nombre cedido por la afamada bailaora bilbaína de flamenco y cupletista, Aurora Jauffre, a la que llamaban “La Goya”, para la mejor de sus manzanillas. El enólogo de la bodega, Salvador, nos comenta: “es una manzanilla llevada al extremo en su crianza”, debido a los 7 u 8 años de crianza biológica bajo velo de flor (sin llegar a ser una “manzanilla pasada”), nada normal en las manzanillas tradicionales de la zona, ya que lo habitual es que tengan una crianza de 3 o 4 años bajo velo de flor. Esta manzanilla nos regala la limpieza y pureza de las grandes manzanillas junto a los matices otorgados por la crianza durante esos años, y todo eso a un precio en el mercado alrededor de los 6€, todo un placer al alcance de todos.
Como muestra de la calidad de este caldo, hay que señalar que fue elegida en una cata a ciegas entre vinos de bodegas de Jerez, para ser servida como aperitivo en el convite nupcial de los Príncipes de Asturias.
En otro artículo de este blog, comentaremos los rasgos y características típicas de las manzanillas, que como no, siempre sabrá mejor acompañada con langostinos de Sanlúcar y contemplando las aguas del río Guadalquivir en su desembocadura. ¡Todo un lujazo!
Hasta pronto.