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viernes, 14 de diciembre de 2012

ENOTURISMO... Spirit Sherry y Enotour




De nuevo, un encuentro entre blogueros o amigos para disfrutar de la cultura de nuestra zona, de su gastronomía y su historia. Esta vez, la razón es una práctica que está cogiendo cada vez más cabida en el ámbito turístico nacional. Es el Enoturismo o Turismo Enológico, que consiste en visitar bodegas, viñedos, o cualquier zona o municipio con el fin de conocer y probar sus vinos, elaboraciones y su cultura e historia vinícolas.




En mi caso, la zona del Marco de Jerez está viviendo un crecimiento notable de esta práctica con nuevos proyectos relacionados con este tipo de turismo. Junto a la zona de la Rioja, el marco jerezano es el destino más visitado por foráneos que vienen atraídos por una elaboración muy diferente a la típica y universal crianza estática de vinos, y por su inmensa cultura. Y esto se va notando. A raíz de esto, bodegas y jóvenes emprendedores ven una factible salida para pasar esta dura época de decaimiento económico.
En este nuevo post os quiero hablar sobre dos de estos proyectos relacionados con esta apasionante práctica… ENOTOUR y SPIRIT SHERRY.

Sobre ENOTOUR ya he dedicado algunos párrafos en este blog. Una genial idea de Rafael de la Cruz para poner en práctica el enoturismo de la zona del Marco, y más concretamente de su Sanlúcar de Barrameda. Además, está completada con una estupenda tienda virtual que ofrece vinos (con especial atención a las Manzanillas) y productos de la zona llamada TodoaGranel. Es para mí, un ejemplo a seguir si queremos darle el verdadero valor a nuestros productos, porque debemos ser los primeros en saber apreciarlos para que los que se interesan por ellos tengan una seguridad en su calidad. Y calidad hay mucha, pero que mucha en nuestra tierra.

SPIRIT SHERRY es el otro proyecto enoturístico, llevado a cabo por dos jóvenes emprendedores enamorados de su tierra y su cultura. Su lema es “Spirit Sherry, donde nace… el espíritu del vino”, y nos ofrecen visitas guiadas a la viña, catas, gastronomía de la zona, descubrir la historia del “jerez”, curso a nobeles para aprender el arte de “venenciar”, etc. Estos dos jóvenes son Cecilia Rodríguez Roa y Eduardo Valderas Otero, y tienen la suficiente fuerza e ilusión como para hacer realidad una empresa que se abra camino en este duro mundo del vino, y más en estos años difíciles, pero ahí están.

Volviendo al encuentro entre blogueros, el motivo fue conocer las instalaciones de SPIRIT SHERRY con la organización de ENOTOUR, para que comprobáramos de primera mano las buenas intenciones de ambas empresas enoturísticas e hiciéramos eco (divulgar on-line) de sus propuestas. La furgoneta de ENOTOUR trasladó a la mayoría de los asistentes hasta viña La Zarzuela (Autovía A-480 Jerez-Sanlúcar, salida 21, Ctra. de Las Tablas) donde se encuentra la finca de SPIRIT SHERRY, rodeado de unas 5 hectáreas de viñedos que pertenecen al mítico pago de Balbaína. Estos viñedos son propiedad de la Bodega Williams & Humbert para la elaboración de algunos de sus muchos vinos. Eduardo y Cecilia nos reciben con unas copas de bienvenida (riquísimo moscatel de Chipiona y polvorones traídos por Rafael) y luego pasan a explicarnos su proyecto de una forma muy dinámica y entretenida. Los asistentes fueron:
-     Jose Augusto (Novena Provincia) y su mujer Pilar.
-     Virginia Miller y su marido, de la empresa Discover Sherry.
-     Pilar y Juan Antonio, del blog gastronómico Tubal.
-     Rafael de la Cruz y su mujer, de Enotour y TodoaGranel.
-     Ángela Gallego, del Grupo Gastronómico El Almirez.
-     Miguel y Lole, del blog gastronómico Pino Viejo.
-     José María Guzmán, del blog gastronómico Mi abuela no sabía cocinar.
-     Manuel Ruíz Torres, del blog gastronómico Cádiz Gusta.
-     Juan Manuel Figuereo, del blog sobre vinos De copas con Baco.

Las actividades que realizamos fueron variadas y muy didácticas. Empezamos con un paseo por el viñedo con diferentes explicaciones relacionadas con el tipo de cultivo, la poda, el terreno, los trabajos en el campo… para que comprendiéramos el trabajo tan importante y decisivo de los jornaleros en el producto final que es el vino. A continuación, clases teóricas sobre los estados fenológicos de la vid durante las diferentes estaciones y las tareas en la viña (aserpiado, podas, vendimia, soleo e injertos). Un poco de historia sobre el Vino de Jerez, sus bodegas, la zona…

Nos enseñaron también uno de los instrumentos que se utiliza para decidir la fecha de la vendimia como es el “refractómetro”, con el que se mide el probable grado alcohólico según el azúcar existente en la uva, tan importante para una correcta fermentación alcohólica; es el índice de maduración de la uva. La visita también incluye una cata de algunos de los diferentes tipos de vinos del Marco de Jerez (fino, oloroso, amontillado, cream y Pedro Ximénez) para conocer sus características y diferencias. Y una sorpresa final… un curso de iniciación al arte de la venencia, donde los asistentes pudimos comprobar nuestro equilibrio a la hora de escanciar vino (en este caso fue con agua) desde la venencia a la copa; vamos, todo un logro para los que nos reunimos ese día.

Para terminar tan agradable visita, nos sentaron dentro de la casa donde descansan y reponen fuerzas los jornaleros, sirviéndonos vino fino y manzanilla con diferentes tipos de chacinas y embutidos de la zona. Todo estaba para chuparse los dedos!!

En resumen, un encuentro donde se pudo disfrutar de parte de nuestra cultura y sus vinos rodeado de buenos amigos y profesionales del mundo gastronómico en un paisaje maravilloso.
El enoturismo en la zona del Marco de Jerez es una práctica que está “in crescendo”, pero ni mucho menos es algo nuevo. Según he podido leer, Jerez fue pionera en España en esta práctica turística a finales del siglo XIX, ya que según numerosos escritos antiguos, el turismo del vino empezó como visitas a bodegas de forma más o menos organizada por ilustres y la realeza. Así que, de alguna manera, se puede decir que el Marco de Jerez retoma esta práctica tan importante e ilusionante para la zona y el país. Este es el camino a seguir para que estos vinos vuelvan a ser conocidos como antes, los más cotizados y valorados en el mundo.
Hasta pronto y ¡¡Viva el Enoturismo!!
 







jueves, 5 de mayo de 2011

LA PLANTA 2008, entre ciervos y jabalíes

Estamos ante un vino de una de las bodegas más importantes de la D.O. Ribera del Duero: LA PLANTA de Bodegas Arzuaga Navarro. Esta bodega se creó a principios de los años 90 por la familia que lleva su nombre. En un primer momento la familia adquirió dichos terrenos para la meditación y el disfrute de la naturaleza cerca del río Duero. Fueron adquiridos por el patriarca Florentino Arzuaga  que deseaba uno de esos espacios libres en plena naturaleza para que su familia viviera en contacto con los animales del entorno, libres de la mano del hombre, criando y cuidando ciervos y jabalíes. Así que, unió su pasión por la tierra y el vino, y empezó a plantar cepas (mayoritariamente de tinta fina), para después construir la bodega y crear en ella esos estupendos vinos que hoy podemos degustar.        
El tinto que nos toca comentar, LA PLANTA, proviene de la finca La Planta, que es el coto de caza de la familia en Quintanilla de Onésimo (Valladolid), en la afamada “Milla de Oro” de Castilla y León. Esta finca tiene 1500 hectáreas, de las cuales  150 están dedicadas a la vid. La viña es joven (menos de 20 años) con suelos arcillosos-calcáreos con la roca madre sin fragmentarse a menos de un metro de la superficie, y a una altitud de 900 metros. El 85% es de la variedad tinta fina y el resto de cabernet sauvignon y merlot principalmente.


                

Es importante resaltar que sólo utilizan abonos naturales elaborados en la misma bodega para no quitar el carácter natural a la tierra, sin tratamientos artificiales; y utilizan algas irlandesas para recuperar la capilaridad de la tierra y ayudar a nutrir las raíces.

Corcho sintético para este semicrianza.

 Florentino Arzuaga puede presumir de que sus vinos están seleccionados en las mejores cartas de vinos de los restaurantes de algunos de los mejores hoteles del mundo internacionales de la talla del Venetian Resort  Hotel Casino (Macao, China) o El Hotel Burj Al Arab (Dubai).
Su gran proyecto tiene que ver con el enoturismo. Sí, esa forma de viajar y de disfrutar de la vida que parece estar de moda, que consiste en visitar las bodegas y sus instalaciones para aprender de vinos y a la vez descansar en sus hoteles o relajarse en sus instalaciones de relax. Esta bodega cuenta con un prestigioso hotel calificado con cinco estrellas situado en su lateral con un restaurante de tres tenedores. También cuenta con un spa especializado en  tratamientos de vino y con unas vistas inmejorables al viñedo, es decir, disfrutar de la denominada vinoterapia.
El “Vino SPA Arzuaga” se inaguró en el 2009 como un complejo termal ,la unión de un balneario tradicional con las más modernas técnicas de bienestar. Todo en torno a la relajación que emana del agua y el efecto antioxidante y rejuvenecedor del resveratrol presente en las uvas. Como curiosidad, los productos utilizados en dicho spa provienen del mismo viñedo y de la afamada firma de cosmética Germaine de Capuccini. En estas instalaciones se puede disfrutar de aromaterapia, cromoterapia, duchas vichy, sala de masajes, vinoterapia, sala de relax, baños turcos, sauna, un jacuzzi abierto, hidroterapia, laguna de sal, cascadas de hielo, camas de agua, …¡Todo un placer para el cuerpo y la mente!


     
     



Colección de vinos de
Amaya Arzuaga.

 Los vinos que elaboran son el crianza, reserva y gran reserva de Arzuaga; el Amaya Arzuaga de colección es llevada a cabo por su famosa hija, diseñadora e innovadora Amaya Arzuaga; el vino de pago Florentino; el semicrianza La Planta; el blanco Fan D´Oro; y el espumoso Txapana.

Volviendo al vino en cuestión, hay que resaltar que sigue la elaboración moderna, es decir, vendimia a mano en cajas de 15 kg, selección manual en mesa, despalillado, prefermentación en frío (15 grados) en pequeños depósitos de acero inoxidable, fermentación alcohólica a 25 grados, y crianza durante seis meses en barricas de roble francés y americano.


LA PLANTA 2008
·       Bodega: Bodegas Arzuaga Navarro.
·       Zona: D.O. Ribera del Duero (Valladolid).
·       Tipo de vino: Tinto con madera (semicrianza).
·       Meses en barrica: 6 meses en barricas de roble francés y americano.
·       Variedades: Tinta fina (tempranillo).
·       % alcohol: 13,5%.
·       Precio aprox.: 10€.
·       Punt. personal (0-100): 72 ptos.

Estamos ante un vino que, añada tras añada, va ganando en equilibrio y madurez sin dejar de lado la frescura del tinto más joven de Bodegas Arzuaga. Este vino fue adquirido el 12 de febrero del 2010 para reposar en los botelleros del club “The Wine Room” esperando a ser abierto para su disfrute.


Precioso color cereza oscuro
en la copa.

Este vino tinto es de color rojo cereza oscuro con tonos anaranjados que delatan su descanso en los botelleros durante más de un año. La concentración de color es de media intensidad y su limpieza es extraordinaria, destacando la formación de pequeñas burbujas en la superficie de la copa al ser escanciado, mostrándonos su juventud. El vino se muestra ligero en la copa produciendo escasas y ligeras lágrimas en el cristal.

Nariz agradable y medianamente intenso los aromas nítidos a frutos rojos como la frambuesa y las cerezas, balsámicos como el regaliz negro, especiados como la pimienta negra, empireumáticos como el humo negro, y destacando con grandeza el grado de tostado de las barricas donde ha sido criado con intensos y abrumadores aromas a granos de café recién tostado.
La entrada en boca es dulce y amable, con una acidez refrescante debido principalmente a su juventud. Cuerpo medio-bajo con un paso de boca ligero, pero dejando notas amargas al final de la lengua, seguramente de los taninos de la madera que aún deberían de integrarse más para darle más equilibrio a este vino. Nos encontramos en boca con aromas florales leves como la zarzamora y las violetas, y abundante café amargo en el postgusto, que es lo que nos da la persistencia en la boca.
En definitiva, un vino para paladares que busquen notas torrefactas sobresaliendo por encima de las frutales.


Intensas notas torrefactas que nos
recuerdan al café.